sábado, 30 de abril de 2016

Abril dejó gusto a poco en los mercados y mayo no promete ser muy diferente

Se va un mes que fue bisagra y en el que la salida del default fue el hecho más saliente; en los activos financieros se esperan aún más definiciones en términos de precios.

 La que terminó no fue una semana más dentro del calendario financiero. Sin embargo, no dejó muchas definiciones, al menos en términos de precios. Habrá que seguir esperando, aunque necesariamente y para cierta tranquilidad de los inversores, no tiene porqué ser una espera que desespere. Quizás luego de estos primeros meses de adrenalina elevada, apuntar a semanas de mayor tranquilidad, incluso en cuanto a la volatilidad, no es un mal dato.

En los últimos días se vivieron las primeras ruedas fuera ya del default que tuvo la Argentina (y con algunas definiciones de políticas, pero sin sorpresas), mientras que las expectativas no cumplidas tuvieron un rol clave en los mercados externos. El balance semanal, finalmente, fue entre neutro y negativo.
Cerrado ya abril, quizás es más favorable concentrarse en los números del mes. 

Aunque en términos generales, no hubo mucho brillo, algo que no sorprende. Incluso mayo podría no ser muy diferente. Algo que nos lleva en parte a reafirmar la necesidad de que una estrategia activa sería, de corto plazo, más atractiva que una pasiva.

En el escenario local abril fue un mes bisagra. Lo más relevante pasó por la colocación de deuda que permitió pagar a los holdouts y por la normalización de las relaciones financieras del país en los mercados externos. Un paso para nada menor, que nos llevará, si se sigue avanzando en forma favorable con los otros desafíos macro hoy planteados, a jugar en otra categoría.

Una de las primeras señales que ayuda a convalidar esa expectativa, más allá de la concreción del pago, fue la fuerte oferta que recibió la emisión de los bonos hace dos semanas. Las cotizaciones no tardaron (de forma esperable) en reflejar el cambio sobre la visión del riesgo argentino, con subas en el último mes del orden del 3 al 9% en los títulos, en particular, en los soberanos en dólares de plazo medio a largo plazo. Una ganancia nada despreciable.

La curva de rendimientos se ajustó en este escenario lógicamente a la baja, pero aún presentando sin dudas tasas que permiten seguir proyectando reducciones adicionales en los spreads de riesgo, y en consecuencia mantener una recomendación de compra. Se trata de Tires de entre 4 y 5% anual en dólares para durations menores a 3 años, de 6 a 7% para los de entre 3 y 4 años, y arriba de 7% anual para los de mayor plazo. Ahora miremos al mundo. Rendimientos difíciles -por no decir imposibles de conseguir- para fundamentals similares a los que hoy tiene el país, y menos aun si sumamos las expectativas futuras.

En las acciones también se sintió el impacto, aunque algunos ruidos recientes dejaron en principio sabor a poco, si nos centramos en las ganancias del mes. El índice líder subió poco más de 5%, con un panel muy dividido en su comportamiento. Y si bien es verdad que podemos refugiarnos para explicar este movimiento en que las acciones se vinieron anticipando desde hace tiempo a un país que se preparaba para salir del default, se entiende también que a mediano plazo aún hay camino para recorrer.

Se debe ser paciente. La baja profundidad del mercado a veces es un factor que pesa y hasta limita. Este punto sirve para explicar, en gran parte, el impacto negativo que provocó el rumor de que el Anses podría salir a vender su participación en empresas privadas. No obstante, bajas en este sentido pueden seguir leyéndose como oportunidad de compra.

Las tasas de interés en niveles aún altos es otra variable que frenó parte del rally potencial en la renta variable. Sin embargo, las expectativas apuntan a que un proceso bajista (aunque gradual) está cada vez más cerca. Esto daría también aire nuevo con el correr de los meses.
Es real que en el mientras tanto y de muy corto plazo, una cartera que busque aprovechar las tasas altas que aún ofrece el mercado es una estrategia correcta. Lebacs a plazos mayores a los 35 días, y fideicomisos que nos permiten estirar la duration en estas posiciones, son opciones. Esto en un marco en el que, previsiblemente, el tipo de cambio se mantiene sin mayores presiones.

En lo externo, abril fue diferente según en el lado del mapa en que uno se ubique. En Asia, la falta de anuncios concretos de estímulos en la última semana, algo con lo que prácticamente los inversores jugaban desde hace semanas, empuja a comenzar mayo con cierta cautela, y obliga a fijar mayor atención sobre su agenda económica. Desde esta región, recientemente se han volcado más señales de alerta que de fortaleza.

En Estados Unidos e incluso en Europa, el mes terminó con mayoría de subas. Lejos de la euforia, pero también lejos (y mucho) del miedo a una corrección fuerte, un sentimiento que se arrastra en principio al mes que ahora comienza. ¿Podemos pensar en mayo como un mes de transición? La respuesta, en principio, es un sí.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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