La opción de que personas
naturales inviertan recursos en los fondos inmobiliarios, está ganando terreno
en el país.
Así lo advierte el
arquitecto Alejandro Castañeda, presidente de la firma ACCI, quien reveló que
la posibilidad puede partir de, mínimo, 442 millones de pesos,
equivalentes a 660 salarios mínimos.
Es una alternativa para el estrato medio y medio-alto, que busca seguridad en
la destinación de parte de su patrimonio. Según Roberto Cáceres, director de la
multinacional Colliers International, mover capital a los fondos es una
alternativa interesante, ya que es una manera indirecta de entrar en el
negocio, pues están dando buenas tasas y, de paso, se divide el riesgo, si hay
dinero en otros frentes”.
Ernesto Carrasco, director
de Inversiones Inmobiliarias de Credicorp Capital Colombia coincide con Cáceres
y anota que “al participar en uno de estos fondos, la inversión está
representada en una participación de un portafolio diversificado
geográficamente y por tipo de inmueble”.
Lo interesante –explica el
directivo– es que “se trata de una inversión en grandes activos escogidos entre
un universo más amplio, comercializados con contratos de largo plazo entre
inquilinos sólidos, que rentan desde el primer día, y que –además-– son
administrados por un grupo de expertos inmobiliarios”.
En la lista de opciones
también están los derechos fiduciarios, inversión que a pesar de que existe
desde hace varios años en el país, especialmente en hoteles y locales
comerciales, se ha extendido a centros comerciales, industriales, empresariales
y médicos, entre otros.
Un caso de los alcances de
este mecanismo está representado en el BD Bacatá, el proyecto de uso mixto de
Bogotá (hotelería, vivienda, comercio y oficinas), que ha permitido destinar
recursos de montos menores.
Allí, la inversión promedio
por derecho comenzó con casi 60 millones de pesos por derecho y superó, según
un inversionista consultado, los 100 millones. El interesado puede adquirir
varios, con los límites de la ley.
Según Castañeda, los
derechos fiduciarios permiten tener una participación sobre un conjunto de
bienes inmuebles agrupados en un fideicomiso. Una de las ventajas es que son
controlados por un administrador inmobiliario especializado, a través de una
fiduciaria.
“Así, la persona, al
convertirse en beneficiario de una participación bajo este instrumento,
comenzará a recibir una participación sobre las utilidades o rentas que generen
los inmuebles una vez estos entren en operación”, señaló el empresario.
grandes Inversiones
Otro caso relevante por el
impacto a nivel macro entre organizaciones de gran músculo financiero, es el de
los Fondos de Capital Privado (FCP).
Al respecto, un estudio
realizado por ColCapital con el apoyo de Ernst & Young Colombia, advierte
que de casi 12.000 millones de dólares que ha movido esta industria en el país
en once años de operación, los sectores de infraestructura e inmobiliario son
los que, precisamente, participan con más negocios.
Esos manejan más de 7.000
millones de dólares y se prevé que la cifra aumentará, si se tiene en cuenta el
crecimiento en la cantidad de proyectos.
Según María Isabella Muñoz, directora ejecutiva de ColCapital, de 83 fondos que
se han creado en el país, 33 están en esos segmentos: 22 en el mercado
inmobiliario y 11 en infraestructura.
Para la directiva, la clave
está en apalancar diversos activos, entre los que se destacan los proyectos de
oficinas, vivienda, centros comerciales, centros logísticos, hoteles y
complejos de uso mixto, entre otros usos.
Igualmente –agrega–, “ha
sido percibido un interés por parte de los gestores profesionales por penetrar
mercados en ciudades intermedias, con necesidad de capital para el desarrollo y
la ejecución de nuevos proyectos”.
El ‘crowdfunding’
inmobiliario también se gana un espacio
El presidente de la firma
ACCI, Alejandro Castañeda, también destaca la figura del Crowdfunding
inmobiliario, que consiste en una red de financiación colectiva, normalmente en
línea, que a través de aportes económicos o de otro tipo, consigue financiar un
determinado desarrollo, a cambio de un beneficio económico o participación en
el proyecto.
Según el directivo, para
participar es importante tener unos mínimos conocimientos económicos del sector
y, sobre todo, de la legislación que rige este tipo de negocios. “Aunque ya
existen en el mercado mundial varias plataformas para hacer crowdfunding
inmobiliario, para el caso colombiano el gobierno está organizando la
legislación correspondiente. En un mercado financiero como el actual, en el que
activos como los depósitos bancarios o los bonos de los países y empresas están
ofreciendo unas rentabilidades muy bajas, esta opción gana más terreno, al lado
de los fondos inmobiliarios y los derechos fiduciarios”, anotó.
Fuente: www.prensarealestate.com