Se va un mes que fue bisagra
y en el que la salida del default fue el hecho más saliente; en los activos
financieros se esperan aún más definiciones en términos de precios.
La que terminó no fue
una semana más dentro del calendario financiero. Sin embargo, no dejó muchas
definiciones, al menos en términos de precios. Habrá que seguir esperando,
aunque necesariamente y para cierta tranquilidad de los inversores, no tiene
porqué ser una espera que desespere. Quizás luego de estos primeros meses de
adrenalina elevada, apuntar a semanas de mayor tranquilidad, incluso en cuanto
a la volatilidad, no es un mal dato.
En los últimos días se
vivieron las primeras ruedas fuera ya del default que tuvo la Argentina (y con
algunas definiciones de políticas, pero sin sorpresas), mientras que las
expectativas no cumplidas tuvieron un rol clave en los mercados externos. El
balance semanal, finalmente, fue entre neutro y negativo.
Cerrado ya abril, quizás es
más favorable concentrarse en los números del mes.
Aunque en términos
generales, no hubo mucho brillo, algo que no sorprende. Incluso mayo podría no
ser muy diferente. Algo que nos lleva en parte a reafirmar la necesidad de que
una estrategia activa sería, de corto plazo, más atractiva que una pasiva.
En el escenario local abril
fue un mes bisagra. Lo más relevante pasó por la colocación de deuda que
permitió pagar a los holdouts y por la normalización de las relaciones
financieras del país en los mercados externos. Un paso para nada menor, que nos
llevará, si se sigue avanzando en forma favorable con los otros desafíos macro
hoy planteados, a jugar en otra categoría.
Una de las primeras señales
que ayuda a convalidar esa expectativa, más allá de la concreción del pago, fue
la fuerte oferta que recibió la emisión de los bonos hace dos semanas. Las
cotizaciones no tardaron (de forma esperable) en reflejar el cambio sobre la
visión del riesgo argentino, con subas en el último mes del orden del 3 al 9%
en los títulos, en particular, en los soberanos en dólares de plazo medio a
largo plazo. Una ganancia nada despreciable.
La curva de rendimientos se
ajustó en este escenario lógicamente a la baja, pero aún presentando sin dudas
tasas que permiten seguir proyectando reducciones adicionales en los spreads de
riesgo, y en consecuencia mantener una recomendación de compra. Se trata de
Tires de entre 4 y 5% anual en dólares para durations menores a 3 años, de 6 a
7% para los de entre 3 y 4 años, y arriba de 7% anual para los de mayor plazo.
Ahora miremos al mundo. Rendimientos difíciles -por no decir imposibles de
conseguir- para fundamentals similares a los que hoy tiene el país, y menos aun
si sumamos las expectativas futuras.
En las acciones también se
sintió el impacto, aunque algunos ruidos recientes dejaron en principio sabor a
poco, si nos centramos en las ganancias del mes. El índice líder subió poco más
de 5%, con un panel muy dividido en su comportamiento. Y si bien es verdad que
podemos refugiarnos para explicar este movimiento en que las acciones se
vinieron anticipando desde hace tiempo a un país que se preparaba para salir
del default, se entiende también que a mediano plazo aún hay camino para
recorrer.
Se debe ser paciente. La
baja profundidad del mercado a veces es un factor que pesa y hasta limita. Este
punto sirve para explicar, en gran parte, el impacto negativo que provocó el
rumor de que el Anses podría salir a vender su participación en empresas
privadas. No obstante, bajas en este sentido pueden seguir leyéndose como
oportunidad de compra.
Las tasas de interés en
niveles aún altos es otra variable que frenó parte del rally potencial en la
renta variable. Sin embargo, las expectativas apuntan a que un proceso bajista
(aunque gradual) está cada vez más cerca. Esto daría también aire nuevo con el
correr de los meses.
Es real que en el mientras
tanto y de muy corto plazo, una cartera que busque aprovechar las tasas altas
que aún ofrece el mercado es una estrategia correcta. Lebacs a plazos mayores a
los 35 días, y fideicomisos que nos permiten estirar la duration en estas posiciones,
son opciones. Esto en un marco en el que, previsiblemente, el tipo de cambio se
mantiene sin mayores presiones.
En lo externo, abril fue
diferente según en el lado del mapa en que uno se ubique. En Asia, la falta de
anuncios concretos de estímulos en la última semana, algo con lo que
prácticamente los inversores jugaban desde hace semanas, empuja a comenzar mayo
con cierta cautela, y obliga a fijar mayor atención sobre su agenda económica.
Desde esta región, recientemente se han volcado más señales de alerta que de
fortaleza.
En Estados Unidos e incluso
en Europa, el mes terminó con mayoría de subas. Lejos de la euforia, pero
también lejos (y mucho) del miedo a una corrección fuerte, un sentimiento que
se arrastra en principio al mes que ahora comienza. ¿Podemos pensar en mayo
como un mes de transición? La respuesta, en principio, es un sí.
Fuente: www.lanacion.com.ar

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