Según el último informe
publicado por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en mayo
los actos de compra-venta aumentaron interanualmente un 16.5%, sumando 15 meses
en alza.
Una expectativa optimista sobre la economía en el
próximo año, la percepción de que el valor del m2 va a subir y la ley de
blanqueo de capitales están entre los factores que explican la decisión
concreta de invertir en ladrillos. “Todas las operaciones que se concretan
tienen la vista puesta en el blanqueo”, afirma Darío López, socio de la
desarrolladora Arquitectonika.
Está apareciendo un comprador diferente al de los
últimos 10 años: más exigente, con más información y mucho más orientado a los
detalles y la calidad. “Hay menos contraofertas. Recorren primero todas las
propiedades, en general buscan vivienda terminada, y después están convencidos
de que la propiedad que eligen tiene buen precio, diseño, calidad y ubicación.
La gente hace un comparativo bastante exhaustivo y vuelven tres o cuatro veces
a ver la unidad, cosa que antes no pasaba”, comenta López.
En cuanto al tipo de producto, los
desarrolladores y brókers coinciden en que el cliente que cierra venta hoy
busca departamentos más grandes que los anteriores inversores inclinados a
comprar monoambientes. “La gente compra vivienda de 3 o 4 ambientes. Es un
segmento que postergó la compra porque antes no se sabía qué iba a pasar
en el país y hoy siente más confianza. También hay muchos que venden una
propiedad más chica porque necesitan un ambiente más”, explica Diego
Migliorisi, titular de la inmobiliaria homónima.
En cuanto a los valores que está convalidando el
mercado, más que el total de la operación la gente está evaluando cuánto está
el metro cuadrado. Actualmente hay una distorsión en los valores. Por ejemplo,
en Donado-Holmberg en donde Arquitectónika tiene varios desarrollos, el metro
cuadrado terminado se vende a u$s2400 y desde el pozo tiene el mismo valor.
“Hay distorsiones - explica López - porque el que está vendiendo, vende
con el valor del terreno tal cual lo compró sin valor de reposición y el que
compró, que oferta ahora, el terreno lo compró un 30 o 40% más caro. Entonces,
no tiene otra forma de salir que vender a ese precio alto.”
El inversor hoy tiene una gran ventaja por la
alta incidencia de los terrenos y la poca disponibilidad que todavía queda. En
las buenas ubicaciones un emprendimiento no tiene valor de reposición porque no
se puede repetir. Según los empresarios consultados, toda la cadena de valor de
la construcción para poder trabajar actualmente, ha tenido que bajar los
márgenes de ganancia. El que termina saliendo airoso es el inversor porque
siempre a futuro va a poder hacer una diferencia con la reventa.
Fuente: www.comunidadrealestate.com

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