ARGENTINA – Mario Gómez, integrante de
la Comisión Directiva de Cuciba, le dijo a Télam que “el crédito inmobiliario a
largo plazo y no se lleva bien con la inflación, sólo funciona con una
inflación controlada y no con una de dos dígito”.
La falta de crédito hipotecario, una de
las asignaturas pendientes de la economía argentina, es también uno de los
principales motivos que explican la contracción del mercado inmobiliario local,
y los especialistas confían en que una vez que la inflación pueda encaminarse
en una vía descendente, los préstamos destinados a la compra de una vivienda
puedan generalizarse y ser accesibles.
Mario Gómez, integrante de la comisión
directiva del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la ciudad de Buenos
Aires (Cucicba), dijo a Télam que “el crédito inmobiliario es a largo plazo y
no se lleva bien con la inflación, sólo funciona con una inflación controlada y
no con una de dos dígitos”.
“A los bancos les cuesta dar crédito a
plazos de 20 a 30 años, y el tomador no sabe si su salario se ajustará de la
misma forma en que se ajusta la cuota de su préstamo”, agregó.
El especialista consideró que en los
últimos 30 años no hubo crédito hipotecario accesible en la Argentina por los
altos índices inflacionarios, excepto en la década de los 90.
Al buscar soluciones al problema, Gómez
propone varias alternativas: “Una posibilidad son las líneas de créditos
ofrecidas por los bancos públicos, que ayudan pero no resuelven el tema. Otra
alternativa es crear un instrumento dentro del mercado de capitales que permita
dar créditos a partir de una negociación secundaria, donde el ahorrista pone su
dinero y obtiene una tasa; y del otro lado un tomador recurre a esos
instrumentos dentro del mercado de capitales”.
El crédito hipotecario en la Argentina
es equivalente al 1,5 por ciento del PIB, en Uruguay asciende al 5 por ciento
del PIB, en tanto que en Chile trepa al 18 por ciento del PIB, enumera el
economista Martín Tetaz.
“Uruguay es un ejemplo con el que nos
podemos comparar. Están haciendo las cosas bien. Tienen una inflación del 10
por ciento y el crédito hipotecario es del 5 por ciento del PIB. Nosotros
podríamos quintuplicar nuestros préstamos y ni hablar si logramos una
estabilidad mayor y se adopta el sistema de Unidad de Fomento (UF) que es una
unidad de cuenta, actualizada por la inflación, y que es usada en Chile tanto
para ahorrar como para conseguir crédito hipotecario”, detalló.
La adopción de una variante de la
Unidad de Fomento es analizada en ámbitos del Banco Central de la República
Argentina (BCRA). Para su instrumentación, entre otras cuestiones, se aguarda
la normalización del Indec y del IPC porque hay que tener como mínimo dos meses
de comparación de ese índice para implementar la unidad de cuenta. Ademas, se
deberá modificar el artículo 7 de la Ley de Convertibilidad -que aún se
encuentra vigente- que prohíbe la actualización o indexación de las deudas.
Al respecto, Gómez consideró que la
utilización de la Unidad de Fomento “da previsibilidad a las partes. El
ahorrista ahorra en moneda dura y el que obtiene el crédito también lo consigue
en esa moneda”.
Por su parte, el economista Tetaz dijo
que “acá la clave está entre la relación entre la cuota y los ingresos
familiares. No califica nadie. Para comprar un departamento de dos ambientes
que cuesta un millón de pesos, con un crédito a 30 años tengo que pagar una
cuota de 14 mil pesos y si eso es el 30 por ciento de mi ingreso, debo ganar
cerca de 50 mil pesos”, cuantificó.
Comparó que en Uruguay el acceso al
crédito es posible ya que en un caso de compra de un inmueble similar, el
préstamo tiene una cuota de 8.000 pesos, por lo tanto el interesado tiene que
tener un ingreso familiar de 26.000 pesos.
“Mientras tanto el plan de viviendas
Procrear -creado por el gobierno anterior- para la construcción, refacción o
compra de inmueble para las franjas medias, debe seguir ya que el Estado debe
continuar financiando la tasa” para esas franjas de la población, estimó el
economista.
Respecto del Procrear, Mario Gómez
indicó que el plan “ha satisfecho una necesidad de vivienda dentro de un
segmento socio económico totalmente olvidado. Fue positivo y tuvo impacto en el
interior del país. Movió el mercado de los terrenos. En la ciudad de Buenos
Aires no tuvo impacto porque no hay auto construcción. Está bueno que siga, pero
no es la solución”.
Los créditos Procrear para construcción
tienen tasas que van del 2 al 14 por ciento según los ingresos familiares
netos, que pueden ir de 8.000 a 35 mil pesos. El costo financiero total con IVA
va del 3,47 por ciento al 16,35 por ciento. La cuota inicial para un crédito de
100 mil pesos oscila de 375 pesos a 1.502 pesos. Los plazos en meses se
extienden de 360 a 240 meses, de acuerdo con los montos.
Los créditos son a tasa combinada,
siendo las primeras 48 cuotas a tasa fija de acuerdo con el rango de ingresos,
y a partir de la cuota 49 la tasa pasa a ser variable, con un tope establecido
para cada segmento.
Fuente: www.elinmobiliario.com

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