MIAMI — Siempre fue Miami
Beach la que atrajo la atención, el glamur y los millones de dólares de la
especulación inmobiliaria. Pero a menos de 7 kilómetros de distancia, la
metrópolis de Miami se expandió con rapidez, aunque durante años su centro
estuvo descuidado y lucía vacío apenas terminaban las horas laborales y los
oficinistas regresaban a los suburbios.
“Era una ciudad fantasma,
con lotes baldíos, carente de áreas residenciales y museos”, comentó Alan R.
Kleber, gerente de la oficina local de JLL, una compañía de inversiones
especializada en bienes raíces para uso comercial. “Era una tierra desolada con
una vista increíble”.
Durante mucho tiempo Miami
luchó por dar una imagen de prosperidad, aunque aparecieron destellos como
Brickell, el vecindario donde proliferaron torres de condominios, edificios de
oficinas y, más recientemente, el Distrito del Diseño con sus boutiques
elegantes.
Ahora, el
paisaje urbano se ha transformado con una ola de desarrollo comercial y
residencial en el centro de Miami y sus alrededores. Al darles opciones a las
personas con menos ingresos la ciudad desafía la percepción de que Miami no es un
lugar donde la clase media pueda vivir bien y formar una familia.
“Lo que vemos es
la densificación de la ciudad, justo frente a nuestros ojos. Estamos siendo
testigos de cómo se construye otro Manhattan”, dijo Kleber.
Aunque estas comparaciones
parezcan exageradas, los datos muestran un aumento importante en el número de
edificaciones residenciales, muchas de las cuales son departamentos en renta, a
la par de la construcción de desarrollos multiusos, tiendas, restaurantes,
supermercados, un centro de tránsito enorme, así como instituciones culturales.
En
un informe que se publicó en febrero, la Autoridad para el Desarrollo
del Centro dijo que había “mucha actividad”, ya que se planeaban construir o ya
se estaban haciendo unas 13.000 unidades habitacionales.
Las rentas en el
centro de la ciudad han disminuido un promedio de 5 por ciento anual en los
últimos tres años. La fiebre de la construcción busca sacar provecho de un
creciente número de empleos en el sector empresarial y financiero de la ciudad,
que presta servicios a cientos de bancos, firmas de capital privado y fondos de
protección.
La población de residentes
del centro se ha duplicado desde el año 2000, según las cifras de un censo
realizado en 2010, y se proyecta un crecimiento del 40 por ciento para 2019.
Los cambios han
convertido a Miami en un terreno fértil para el mercado inmobiliario y
comercial. El sector comercial de la ciudad, cuyas ganancias fueron de 4500
millones de dólares en 2014, “creará 130.063 metros cuadrados de nuevos
espacios rentables en los próximos tres años”, dijo la agencia desarrolladora.
El estudio añade
que varios proyectos de uso mixto son los responsables del aumento en el
espacio comercial del centro de la ciudad. Brickell City Centre construirá un
centro comercial de 46.451 metros cuadrados, torres de condominios,
habitaciones de hotel y oficinas, así como la Estación Central de Miami que
incluirá una estación de tren, tren ligero y autobuses además de tiendas y
departamentos.
“No se estaba
atendiendo a una buena parte de la población”, comentó Brian Pearl, uno de los
fundadores de Global City Development, en referencia a los trabajadores
habituales para quienes los bajos costos de vivienda son básicos.
“Si alguien gana
60.000 o 70.000 dólares al año, le alcanza para vivir aquí”, dijo Pearl en una
entrevista.
James W.
Shindell, quien dirige el grupo de bienes raíces en el bufete de abogados
Bilzin Sumberg, dijo que Miami se está volviendo “una ciudad importante, a la
par de San Francisco, Nueva York o Washington, que atraen capital humano”.
Si bien se ha observado un exceso de oferta de
condominios de lujo en ese mercado, los desarrolladores creen que podrían
obtener ganancias si dirigen su visión hacia compradores de segmentos con un menor
ingreso.
Nir Shoshani
espera atraer profesionales de 30 a 45 años para que habiten una torre llamada
Canvas: este proyecto tendrá 500 departamentos y comenzó a construirse en
febrero. La unidad habitacional promedio costará alrededor de 400.000 dólares,
comentó Shoshani, y tendrá una extensión aproximada de 80 metros cuadrados.
Durante años no
se hizo mucho por atraer nuevos residentes al centro, con excepción de la
construcción del American Airlines Arena, la sede del Miami Heat (inaugurada en
1999), y el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, que ya tiene una
década.
Además del
proyecto para renovar el centro de la ciudad, hay otra iniciativa con un
presupuesto de 13 millones de dólares para restaurar una sección de 804 metros
en Flagler Street, una de las calles más famosas de la ciudad que se deterioró
mucho en las décadas recientes.
El plan,
inspirado en La Rambla de Barcelona, España, contempla transformar la calle con
cafés al aire libre, aceras más amplias y grupos de valet parking. El desarrollador
Moishe Mana ya ha invertido más de 200 millones de dólares en terrenos sobre
Flagler Street y las zonas circunvecinas.
“Cada año
[Miami] se consuma más como ciudad”, dijo Michael A. Comras, un desarrollador
cuyo optimismo sobre la salud financiera de esa urbe lo llevó a crear una
sociedad que el año pasado compró el complejo comercial CocoWalk en Coconut
Grove por 87,5 millones de dólares, así como Shops at Sunset Place, un centro
comercial en el sur de Miami, por 110 millones de dólares, con la finalidad de
renovarlos.
No todo el
mundo comparte su optimismo. Ezra Katz, director ejecutivo de Aztec Group, un
banco de inversiones especializado en bienes raíces, dijo que se necesitarían
varios años para absorber los departamentos y condominios que ya se
construyeron o que forman parte de la cartera de proyectos. También le preocupa
que las mejoras a la infraestructura no estén a la altura de los desarrollos
del centro.
Fuente: www.elinmobiliario.com



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