viernes, 2 de septiembre de 2016

El desarrollo inmobiliario hoy en día

Gustavo Ortolá, titular de GO Real Estate, con más de 15 años de experiencia como desarrollador inmobiliario analiza las dificultades actuales del negocio, el proyecto de crecimiento de la empresa de Eurnekian, con quien trabaja, en el real estate y el futuro del fideicomiso frente a la apertura del mercado de créditos.

¿Por qué está difícil el desarrollo inmobiliario en las condiciones actuales?
Está difícil porque los precios son viejos y los costos nuevos. Es una cuestión de productividad: cuánto cuesta producir versus lo que vos obtenés por eso. Esa ecuación está cada vez más complicada en términos de resultado final. En el real estate, son procesos de largo plazo entonces se complica aún más. Pueden pasar 4, 6 u 8 años desde la concepción de un proyecto hasta la entrega. Hoy estamos con márgenes muy exiguos entonces lo que se busca es contraponer eso con el volumen de producción. Así contrapesas menos margen con más volumen. Pero al mismo tiempo la demanda está estancada. La década pasada fue protagonizada por la inversión especulativa en real estate; gente que tenía dinero e invertía. Ese actor ya no está más. Hoy el comprador es más parecido al comprador genuino es decir que necesita tener crédito. Estamos en una situación de buen aroma pero muy complicada a la vez. Digo de buen aroma porque los desarrolladores creemos que las decisiones que está tomando el gobierno son duras pero que van a mejorar la economía.

¿Esta situación hace que muchos desarrolladores no lancen sus proyectos?
En el desarrollo el timing es fundamental. En este contexto uno va estirando un poco más la etapa preliminar, los estudios previos al lanzamiento.

Estás trabajando con Eurnekian ¿Por qué se mete en real estate?
La Corporación América es un grupo muy activo que tiene distintas unidades de negocios. En algunas de esas unidades tiene activos de muy gran valor. Por ejemplo, las tierras que están adosadas a la bodega en Neuquén que están en pleno Vaca Muerta. También tierras en Córdoba y en Rosario, oficinas con espacios remanentes, aeropuertos. Antes el negocio no estaba presente pero ahora se están analizando varios casos muy interesantes.

¿Cómo puede incidir el aumento de los servicios y los sueldos en los precios de los inmuebles?
El precio de las cosas tiene mucho que ver con los costos de producirla. Cuando los costos suben a la larga los precios tiene que subir. El tema es si el mercado puede validar esa suba de precios. Además la argentina está desfasada en precio con respecto a otros países de Latinoamérica. Por otra parte, cuando crezca el crédito hipotecario sube el precio porque a la misma oferta hay más demanda.


¿Con el crédito hipotecario se termina el fideicomiso al costo?
El fideicomiso de costo deformado lo que hace es trasladar las ineficiencias del desarrollador a los compradores. Es decir como el costo se reparte entre los compradores el desarrollador sentía que no tenía que ser tan eficiente. En resumen, el negocio no era tan lindo como pintaba. Por eso ahora se habla de costo cierto. Yo creo que el fideicomiso debería ser superado por precios cerrados y si no hubiera inflación, sin ajuste. Hay que pensar en el mercado ideal con créditos hipotecarios y precios cerrados y reales. Es el mundo al que todos aspiramos.


¿Qué está pasando en las provincias?
Fue cambiando mucho el comprador. Antes compraba en la ciudad más importante de la región. Hoy todas las ciudades están teniendo su desarrollo. El perfil de los que han invertido en los últimos años que están ligados al campo, son personas que les gusta ver crecer su emprendimiento, mostrarlo, tocarlo que lo vea el amigo. Eso está pasando en Rosario, Córdoba Villa María, Marcos Juárez, Paraná, etc.
En el interior se conseguía tierra con menos incidencia entonces se pudo desarrollar más. Pero Polos como Hudson, Zárate, Escobar, Pilar son zonas que están recogiendo inversión porque hay muchos proyectos en carpeta. Siempre el desafío es lograr inventar zonas que generen un polo de atracción. El desafío es llegar con baja incidencia y ver la posibilidad de vender con un precio más elevado.


¿Qué necesita un desarrollador para hacer un producto?
El desarrollador es un bicho muy extraño. Es un Frankenstein. Las entrañas son taylorianas: tiene que ser organizado y metodológico. También tiene que ser smithiano porque tiene que conocer los datos de la economía y además tiene que tener una pata kotleriana. Kotler es el padre del marketing y hoy hay mucho de comunicación y conceptualización en el desarrollo inmobiliario. Pero, como siempre digo, nosotros vendemos promesas. Eso es lo más difícil. Hay que ser intuitivo creativo. También tenés que poder captar dinero y por supuesto, tener un conocimiento profundo del cliente en cada lugar.

Muchos dicen que el mercado se va a limpiar. ¿Qué opinás?
Sí, el mercado se va a quedar con los desarrolladores profesionales. Yo lo que estoy viendo es la integración vertical de los procesos. En Córdoba hay una exageración de esto que es que los desarrolladores son hasta dueños de las canteras. Es cierto que cuanto más abarcas menos especialista sos. Yo veo que en el futuro, está forma de trabajar lleva a modelos de grandes empresas.

¿Hacia dónde va la ciudad?
El tema es minimizar los traslados. Cada vez se tiende más a eso. El fenómeno del country ha generado polos de oficinas y compras para que la gente no se traslade. Hoy la tendencia es resolver la vida en un mismo lugar. No sé si la Ciudad de Buenos Aires tiene muchos espacios para lograrlo, es decir, para construir emprendimientos de usos mixtos que favorezcan el traslado peatonal pero hay zonas como la zona sur que están yendo hacia allí.

Fuente: www.zonaprop.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario