Hace unas semanas tuve la
fortuna de conocer a Stephen Shapiro, autor de varios libros de innovación
incluyendo bestsellers como PersonalityPoker. Naturalmente le pedí su
valoración del ramo inmobiliario y lo interrogué sobre su percepción de la
industria. Su respuesta me conmovió.
Según su percepción, protagonizamos el SameHaircutSyndrome.
El corte de pelo es la analogía perfecta para relatar la rigidez que muchos
líderes le provocan –innecesariamente- a sus empresas e industrias.
Llegamos en cada ocasión con el estilista y aún y
cuando tenemos un experto en las nuevas tendencias frente a nosotros solemos
pedir el mismo corte de pelo. Nos hace sentirnos más cómodos. Nos puede salvar
del ridículo, pero también nos detiene.
Muchos desarrolladores pecan
de este síndrome. Cada terreno que llega a sus manos se resuelve como el
proyecto pasado. Podemos tener sentado a un gran arquitecto en el equipo, pero
solemos irnos por la segura. Áreas similares, producto similar, hasta
intentamos conservar la misma arquitectura.
Algunos desarrolladores
argumentan que es por tema de conocimiento de costos. Otros se justifican en el
éxito del pasado. Finalmente unos se amparan en economías de escala. Sea cual
sea la excusa, los resultados del síndrome son claros.
Para la empresa: nos hace
vulnerables a competidores disruptivos que estén buscando nuevas oportunidades.
Para la ciudad: nos vuelve
una ciudad aburrida, sin identidad. Limita a la arquitectura y el arte dentro
del ramo. Nos vuelve habitantes de cajas de zapatos en ciudades grises.
Para la industria: el
síndrome frena la capacidad de la industria por acelerar su capacidad de
innovación. Nos limita en ganar terreno a otras opciones financieras (siempre
he insistido que nuestra mayor competencia no está en nuestro ramo sino en
otros vehículos financieros).
Para evitar esto, hemos
propuesto constantemente que debemos correr un proceso de conceptualización
independiente de cada predio. Este proceso requiere de fuentes de información
que inspiren el pensamiento divergente e innovador de un desarrollador.


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