La bicicleta financiera es
patrimonio argentino, tan autóctona como el dulce de leche. Parecía medio
olvidada en la vorágine de dólares en alza (o atados por el cepo) y tasas de
interés que corrían por detrás de la inflación.
Sin embargo, recobró vitalidad
y está instaladísima. Tasa y
dólar; dólar y tasa… Una gimnasia que la mayoría de los
inversores locales de más de 40 años (independientemente de su tamaño y de su
calificación) tiene bien aceitada y les resulta conocida.
El primer semestre corrió a
los tropezones, con algunos inversores rápidos de reflejos que salieron a
aprovechar la suba de tasas y otros que aún preferían buscar dólares para cubrirse
las espaldas. Mientras tanto, algunos capítulos que hacen a la economía
empezaban a clarificarse.
Entonces, aprovechar los
rendimientos en pesos sigue siendo una recomendación en alza para el corto
plazo. Siempre monitoreando el entorno y con los reflejos afilados para hacer
un movimiento de cartera si el clima se descompone. Para diseñar una estrategia
equilibrada y rendidora, APERTURA consultó a expertos en planificación
financiera que, con algunas variantes, aconsejan hacer un mix entre bonos con
distintos vencimientos y estructura, más Letras del Banco Central (Lebac), más
algunas “perlitas” que condimenten la cartera y potencien las ganancias.
“El escenario actual con la
inflación mensual más elevada en los últimos 12 años invita a pensar que el
Banco Central no apagará el incendio con nafta por el lado del dólar. Es decir,
esperamos que el tipo de cambio se mantenga estable, al menos, durante unos
meses”, dice de entrada Nery Persichini, economista de Inversor Global. “Sin
amenazas devaluatorias en el corto plazo, los inversores pueden concentrarse en
“hacer tasa” en pesos. Esta posibilidad la desbloqueó el BCRA al avalar tasas
de más de 37 por ciento en sus Lebac a 35 días desde principios de marzo”, dice
el especialista.
Bajo la mirada de Francisco
Ribeiro Mendonça, gerente de Finanzas de Banco Piano, “una alternativa
conservadora para un cliente minorista sería estar posicionado con el 60/70 por
ciento de su cartera en activos en pesos por los próximos 60/90 días; para a
partir de entonces y en la medida que se vaya verificando una reducción
sensible en la tasa de interés en pesos ir incrementando la participación de
activos dolarizados”.
Desde Allaria Ledesma, Jorge
Podestá, jefe de Estrategia de Renta Fija de la Sociedad de Bolsa, se juega por
la idea de que el tipo de cambio correrá detrás de la tasa de interés por un
tiempo más y en base a eso arma su estrategia. “Según nuestras estimaciones, y
considerando que tanto el Gobierno nacional como las provincias van a requerir
financiarse en gran medida con crédito externo, sumado al blanqueo de capitales
y los posibles ingresos de inversiones externas directas, esperamos que el tipo
de cambio aumente a un menor ritmo que la tasa de interés durante los próximos
12 meses”, argumenta. “Por eso –agrega– aún recomendamos sobreponderar las
colocaciones en moneda local pero con la indicación de ir alargando
gradualmente la duration de los portafolios en pesos, combinando las Lebac con
bonos de la curva Badlar con vencimiento de 2017-2019, ya que consideramos que
si bien tienen un cupón variable, la baja en la tasa Badlar será más leve
que la caída en las tasas de Letras cortas”.
Javier Salvucci, jefe de
research de Silver Cloud, describe la situación actual con todas las letras:
“Las Lebac son la estrella del mercado financiero con cero riesgo de impago, ya
que el deudor es la propia autoridad monetaria y los rendimientos aún siguen
siendo muy atractivos. Esto le quita todo interés a los plazos fijos que tienen
tasas entre 550 y 800 puntos básicos (5,5/8 por ciento) por debajo de las
Letras”.
La dinámica para comprar
Letras del BCRA en las licitaciones semanales se agilizó mucho en el último
tiempo y un mecanismo que antes era algo engorroso para los inversores
pequeños, ahora se puede resolver a través del homebanking. Pero atención a los
costos: “Las Lebac no son para todos. La mayoría de los bancos y sociedades de
Bolsa tienen comisiones mínimas que son altas en comparación con los de otros
activos. En consecuencia, los inversores deben destinar sumas considerables
(superiores a $ 100.000) para que la comisión base no erosione la rentabilidad
final”, advierte Persichini.
En ese sentido, para
ahorristas de corto, el economista de Inversor Global recomienda que, “para
evitar esta situación (con las Lebac) pero obtener un elevado retorno nominal
en pesos, el inversor puede armar un portafolio que capture las bondades del
mercado de dinero apostando por títulos que ajustan por Tasa Badlar y
Cauciones”. Aclara inmediatamente que, aunque las cauciones sean desconocidas
para la mayoría de los ahorristas, en la plaza financiera son el centro de la
atención, porque mueven el triple de dinero que las acciones. La caución es lo
más parecido a un plazo fijo en la Bolsa, explica.
La short list de
recomendados para el corto plazo del gerente financiero de Banco Piano
contiene: “Cauciones bursátiles con rendimientos similares a las Lebac, en
torno al 35/37 por ciento y bonos que ajustan por Badlar, como el Bonac AMX9 o
AM20 con rendimientos cercanos al 40 por ciento anual, con la ventaja de tener
liquidez diaria”.
Paula Premrou, CEO de
Portfolio Personal, divide el escenario de corto plazo en dos tiempos
diferentes. “La mejor alternativa de inversión en pesos a corto plazo son las
Lebac ya que ofrecen un rendimiento superior a cualquier otra alternativa en
esa moneda. Ahora bien, para plazos de inversión más largos –mayores a seis
meses– los títulos públicos y los fideicomisos son una opción más atractiva”,
aporta.
Un corto, más largo
Ribeiro Mendonça, de Banco
Piano, tiene sus recomendados para un horizonte que se extienda más allá de
diciembre. “Dado el actual tipo de cambio de $ 14, y para el horizonte de un
año, vemos como mejor alternativa el Bonar 10 (AA17) que ofrece la alternativa
de adquirir dólares a un precio de $ 13,55 al cabo de 11 meses, dado que
amortiza íntegramente en abril del año que viene”, señala.
La línea de entrada y salida
es delgada. Más allá de 90 o 120 días los analistas empiezan a recomendar
movimientos hacia instrumentos dolarizados, especialmente, para inversores
conservadores.
“Hay señales de que el tipo
de cambio estaría encontrando un piso, en donde el BCRA y los bancos públicos
comenzaron a intervenir con compras (de dólares) para evitar una mayor apreciación
del peso. Por lo tanto, a medida que se acelere el proceso de baja de
tasas de Lebac, recomendamos ir incorporando algunas opciones dolarizadas en
las carteras para empezar a diversificar la inversión”, argumenta Podestá. Sus
recomendaciones: “Bonos cortos provinciales y soberanos dollar linked que
mantienen un atractivo spread frente a la curva de bonos en dólares”.
En línea con sus colegas,
Premrou proyecta que “la tasa de las Lebac irá bajando gradualmente acompañando
a la desaceleración la inflación, y creemos que el ritmo de devaluación se
mantendrá por debajo de la tasa de interés”. En ese escenario, avanza,
“posicionarse en pesos por plazos mayores es una buena estrategia para aquellos
inversores que puedan inmovilizar sus fondos. Los fideicomisos financieros con
plazos promedio de entre tres y 11 meses, y los títulos públicos que ajustan
por tasa Badlar son los instrumentos más adecuados para carteras de este tipo”.
Alejandro Bianchi, gerente
de Inversiones de InvertirOnline (IOL), no descarta que noviembre o diciembre
sorprenda con un recalentamiento del tipo de cambio. “No descarto que hacia fin
de año el dólar tenga un movimiento hasta la zona de $ 17, lo cual hace
interesante los bonos dollar linked que ofrecen tasas internas de retorno del 9
por ciento más la devaluación”, afirma.
Con datos sobre la mesa,
Bianchi, justifica: “La expectativa de devaluación a un año debería ser menor
al 38 por ciento que ofrecen algunos instrumentos de renta fija. Si la
devaluación es del 30 por ciento, estos instrumentos estarán otorgando un 8 por
ciento de rendimiento real. Dado que la tasa de los dollar linked se aproxima a
ese valor, lo considero una alternativa superadora al bono en pesos”.
Un buen inversor –y
especialmente en la Argentina donde los vientos cambian en forma repentina–
debe estar atento y no descartar de plano ningún escenario. Las estrategias
tienen que revisarse periódicamente y mantenerse informado (o bien tener un
asesor financiero) para no perder quizás, la ganancia de todo un semestre en un
mes.
En ese sentido, Premrou
también prende una luz amarilla para los ahorristas que estén planificando a
nueve o 12 meses de plazo. “Estamos en los meses de mayor ingreso de dólares lo
que se vio reflejado en la presión bajista que viene mostrando el tipo de
cambio. En el segundo semestre el dólar podría retomar la senda alcista, pero
de una manera moderada, ya que el ingreso de dólares financieros seguirá siendo
elevado”, analiza.
“Los inversores más
conservadores deberían comenzar a dolarizar sus portfolios comprando títulos
públicos en dólares de corto y mediano plazo. Los inversores con mayor
tolerancia al riesgo debieran mantener una porción de su cartera en pesos
combinando Lebac con instrumentos de mayor plazo, como los fideicomisos
financieros o los títulos públicos que ajustan por Badlar”, recomienda la CEO
de Portfolio Personal.
Con la mirada en un corto
plazo no tan corto, Salvucci sugiere “invertir en un mix de instrumentos entre
pesos y dólares”. “En el mediano plazo, y a medida que el riesgo país continúe
disminuyendo, las tasas en dólares deberían tender a bajar con lo cual también
ofrecen una buena oportunidad de ganancia los bonos en dólares de mediano y de
largo”, señala.
¿Recomendados? Bonar
2024 (AY24); Bonar 2026 (AA26); Bonar 2046 (AA46) y los Discount 2033 (DICA).
Los retornos en dólares de estos bonos van desde 6,80 a 7,60 por ciento anual
en dólares.
Para los próximos 12 meses
las opciones son variadas y el escenario parecería favorable para la inversión.
Tomar el dinero ahorrado y ponerlo a rendir se presenta como una opción
atractiva y no demasiado riesgosa.
Para quienes no se animen a
ninguna de esas alternativas, el tradicional plazo fijo es una opción. Después
de todo, el peor negocio es tener los pesos (o los dólares) en un cajón.
Fuente: www.apertura.com

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