Imaginemos un mundo en el
cual la mayoría de la gente se acostumbró a comprar y vender objetos de uso
cotidiano por internet. Imaginemos también que la página web a través de la
cual se hacen esas transacciones tiene amplios y confiables medios de pago.
Imaginemos además que surge en el mercado una oferta de créditos hipotecarios
fluida a la que se pueda acceder por la misma página.
Imaginemos también que ese
poderoso sitio web decide empezar a operar como un buscador de propiedades y
lo hace con un producto de excelencia, que permite subir toda la información
que alguien necesita para elegir la vivienda de sus sueños (fotos, vídeos,
planos) y que además cuenta con algoritmos predictivos para ofrecernos
oportunidades a nuestra medida cuando realmente la necesitamos.
Imaginemos que quien se
decidiera a comprar, pudiera pagar la seña en el mismo sitio web y el precio
con una hipoteca tomada por internet y una transferencia bancaria a ser
confirmada tan solo con su firma digital. Imaginemos incluso que llegara a
nuestro mercado el seguro de títulos, tal como existe en EEUU y que en la práctica
sustituye al escribano.
Alguien puede pensar que esa
realidad es tan lejana después que Mercado Libre anunció su decisión de
incursionar en real estate? Recordemos que un cuarto de la población
latinoamericana ya está en Mercado Libre. Recordemos también que los algoritmos
de los buscadores como Google nos sorprenden todos los días con ofertas de lo
que necesitamos, aún estando convencidos que no habíamos dejado ningún rastro
en la red al respecto.
La pregunta entonces es:
dónde quedan los diversos profesionales del sector inmobiliario tradicional
ante esa realidad que está a la vuelta de la esquina?
Fuente: www.reporteinmobiliario.com

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