La Ciudad de Buenos Aires,
tercera área metropolitana más poblada de América Latina, tiene una oportunidad
histórica de crear, luego de más de 50 años de discusión, un Ente de Transporte
para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
La actual circunstancia
donde los tres gobiernos (de la Ciudad, de la Provincia y Estado Nacional)
tienen igual signo político, se podría avanzar en un genuino intento de
solucionar la desesperante situación del sistema de transporte del AMBA.
Es por esto que parece
oportuno comentar algunos de los grandes temas que entendemos deberían ser los
primeros de la agenda del nuevo Ente, que deberá tener la capacidad de diseñar
y encarar sin demora un conjunto de proyectos desafiantes y de alto impacto que
puedan acreditarlo ante una justificadamente escéptica ciudadanía.
Las redes estructurantes de
transporte público
El sistema de transporte
público del AMBA tiene dos redes estructurantes de alta capacidad: sus 800 km
de ferrocarril y sus 50 km de subterráneo. Ambas con importantes retrasos en
cuanto a su modernización y calidad del servicio al pasajero.
En cuanto al ferrocarril, en
los últimos años se han sucedido una serie de inversiones, principalmente en la
compra de nuevos trenes, pero sin una debida planificación de las inversiones.
Además existen obras que se consideran necesarias para mejorar la calidad del
sistema, en particular las necesarias para mitigar la interferencia del
ferrocarril con la red vial, y la discusión y el planeamiento de la Red
Expreso Regional, de la cual el Gobierno ha propuesto una alternativa que debe
analizarse.
En el caso del Subte debe
reverse el anacrónico proyecto de expansión de la Ley 670/2001 de la Ciudad,
que no es sino una réplica de un proyecto de hace sesenta años, que visto en el
contexto de la ciudad actual tiene notorias limitaciones y acarreará
importantes problemas a los pasajeros. Es probable que se justifique fácilmente
la duplicación de la extensión de la red de subterráneos de Buenos Aires, además
de la realización de una serie de obras de modernización largamente
postergadas.
Los sistemas intermedios y
el colectivo
La Ciudad de Buenos Aires ya
implementó una serie de sistemas de ómnibus en carriles exclusivos, como los Metrobus en
la Av. 9 de Julio, Juan B. Justo, del Sur y el de la Av. Cabildo.
En la actualidad, el
gobierno de la Provincia está evaluando nuevos sistemas en varios distritos del
conurbano. Este tipo de iniciativas ya habían sido propuestas hace unos años.
Nuestro equipo estudió la recuperación del abandonado ramal P1 del antiguo
Ferrocarril Provincial (que uniría municipios del sur del Conurbano con las
líneas de subterráneos C y E) y una propuesta para rediseñar en varias etapas
el Camino de Cintura. Estas y otras iniciativas fenecieron hasta el momento
porque no existe el nivel institucional que las haga suyas.
Grandes centros de
transbordo
Uno de los grandes
padecimientos de los usuarios del transporte público en Buenos Aires es el
problema del transbordo. Casi dos millones de personas por día provenientes del
Conurbano transbordan en Constitución, Retiro, Once, Liniers, Federico Lacroze,
Puente de La Noria, avenida Sáenz, Chacarita y Palermo. Se impone realizar
estudios y proyectos serios y profundos que reduzcan los tiempos e incomodidades
de los transbordos y faciliten el uso del transporte público.
Grandes decisiones de
infraestructura
Aunque no podemos
extendernos ahora en este punto, existen en el Área Metropolitana por lo menos
tres grandes decisiones de infraestructura pública que deben analizarse,
consensuarse entre las jurisdicciones e implementarse: la Autopista Ribereña
(ahora Paseo Del Bajo en proceso de proyecto), el Aeroparque Metropolitano y el
Puerto de Contenedores. Cada uno de estos proyectos requiere de estudios para
definir las mejores alternativas para crear consensos y favorecer decisiones
cada vez más impostergables.
La planificación del uso del
suelo
Los planificadores de
transporte saben que el mejor viaje es el que no se hace, o aquel que puede
hacerse caminando o en bicicleta, por lo cual una de las claves de la mejor
utilización del sistema es la adecuada localización de la población.
El crecimiento periférico de
baja densidad que comenzó en Buenos Aires hace treinta años y que explotó en la
década del 90, afecta negativamente el sistema de transporte de toda el Área
Metropolitana, contribuyendo a la megacongestión de las autopistas y los
accesos y debilitando al sistema de transporte público.
El mejoramiento del sistema
de transporte sin una adecuada regulación del uso del suelo induce a
movimientos cada vez más centrífugos de la población, que hacen más y más ineficiente
al sistema de transporte. En la Agenda del Ente de Transporte no debería faltar
el abordaje de esta problemática por parte de todas las jurisdicciones en
conjunto.
La capacidad
institucional
Un Ente de Transporte debe
proveer capacidad técnica de alto nivel y creatividad para todas las
jurisdicciones del Área Metropolitana. Este es otro de los desafíos que
nuestras autoridades políticas deberán resolver.
El financiamiento del
sistema
Como en casi todos los
problemas de políticas públicas, el talón de Aquiles del futuro Ente de
Transporte de Buenos Aires será su financiamiento. Sin el rediseño del sistema
de financiamiento para hacerlo a la vez sustentable y equitativo, tanto para la
tarifa como para las obras de inversión, cualquier iniciativa fracasará.
El sistema de transporte de
Buenos Aires padece de 60 años de desinversión. El patrimonio de
infraestructura de transporte con que cuenta cada habitante de Buenos Aires hoy
es la mitad del que contaban nuestros abuelos en la década de 1940. La única
forma de encontrar una solución es revertir este proceso.
Fuente: www.prensarealestate.com

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