Según los testimonios
recogidos en la jornada Estrategias y desafíos en la construcción y
urbanismo sustentable, lo ecológico es un factor esencial sobre todo para
los profesionales más jóvenes.
Quedó flotando una
conclusión al término de la muy concurrida Jornada “Estrategias y desafíos en
la construcción y urbanismo sustentable”, realizada el jueves pasado en el
Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU). Sucede que a los
arquitectos de las nuevas generaciones les resulta mucho más fácil y natural
animarse a utilizar métodos constructivos que tiendan al ahorroenergético.
En el otro
extremo del espectro, los estudios y desarrolladores que trabajan para la punta
de la pirámide ya tienden a adoptar en forma definitiva la exigencia de
certificar sus obras con “sellos verdes” de validez internacional.
“César Pelli ya no acepta encargos si no van a calificar con algún sello
internacional de sustentabilidad”, aseguró el arquitecto Guillermo Bruzini,
asesor LEED de Vizora para la obra del Banco Macro, en Catalinas.
Se refería
obviamente al estadounidense LEED o al británicoBreeam, por mencionar
a los que tienen representación en nuestro país. Explicó que certificar Plata u
Oro, como en el caso de la torre mencionada, “no aumenta costos si se los
planifica así desde el comienzo”, y que redundan en un ahorro energético del 26
al 28 %. Bruzini contó también que los jardines de la Torre Macro incorporarán
“hidrorretentores”, a los que definió como “pelotitas que se mezclan en el
sustrato y retienen el agua de lluvia o riego”.
Así lo
confirmaron en la Jornada los representantes de firmas proveedoras de insumos
para la construcción sustentable, quienes explicaron que sus clientes naturales
suelen ser los arquitectos que trabajan en forma particular, más que las
empresas desarrolladoras.
“Los más
entusiasmados son los más jóvenes”, contó en base a su propia experiencia
Carolina Lombardi, de la filial argentina de Velux, fabricante de ventanas para
techos que proveen luz cenital para ahorrar energía eléctrica. Agregó que el
trabajo que todavía falta es “convencer a los usuarios finales de que un eventual
costo mayor de obra se va a amortizar largamente “con el ahorro posterior de
energía”-
Omar
Eidelstein, vicepresidente de Sipanel, confirmó que trabaja preferentemente con
“arquitectos e ingenieros jóvenes”, que suelen ser los más interesados en este
sistema de construcción en seco. Explicó que sus paneles, con cinco centímetros
de espesor, tienen la misma aislación térmica que los mucho más gruesos bloques
de hormigón, y con un tiempo de obra irrisorio. “Además son mucho más eficientes desde
el punto de vista térmico que los muros cortina, incluso para edificios
oficinas”, opinó a propósito de las torres vidriadas de oficinas.
Bruzini, en
tanto, explicó que la posibilidad de proyectar y construir edificios entre
medianeras en forma sustentable, una opción no muy habitual, se ve facilitada
por el hecho de que hay “sólo dos fachadas para aislar”.
A su vez,
el titular de la ONG Acción Sustentable, Danilo Antoniazzi, hizo hincapié en
que el tiempo más corto de obra “es un reaseguro contra la inflación”. Y Raúl
Sáenz Valiente, titular de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos
(CEDU), planteó la oportunidad de negocios que significa el ”Retro Fit”, es
decir, la “rehabilitación de edificios antiguos para llevarlos a
estándares del siglo XXI y que además sean sustentables”.
Acción
Sustentable y la CEDU fueron organizadoras del evento, junto con el CPAU y la
consultora Empatía Comunicación.
Fuente: www.clarin.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario