Con el lanzamiento de nuevos
instrumentos y una inflación que empieza a ceder, los créditos hipotecarios
-una larga deuda del sistema- comienzan a cobrar forma. Cómo se compone la
oferta hoy y qué están haciendo los desarrolladores para captar a ese segmento.
El impacto en el mercado hasta el momento y las proyecciones a futuro.
Con el lanzamiento de los
nuevos instrumentos crediticios creados durante este año y la inflación que
comienza a menguar, las operaciones hipotecarias para la clase media están en ascenso.
Pero, aún falta confianza, estabilidad y previsibilidad para que se potencie
este segmento del mercado.
Los brokers se muestran
optimistas por la inyección que recibiría la actividad inmobiliaria al poder
sumar a la clase media. Los desarrolladores -cautos- reclaman créditos para las
empresas, lo que permitiría promover la construcción de nuevos emprendimientos
con unidades que pudiesen ser hipotecables. En todos hay buenas expectativas.
El futuro dirá si se confirman.
A pesar de que las consultas
por las opciones crediticias son varias, las operaciones cerradas aún son
escasas. No por falta de interés -se calcula que hay un déficit habitacional de
más de 3 millones de viviendas- sino por la incertidumbre respecto a las nuevas
herramientas de indexación que irrumpieron en el mercado.
El Banco Nación lanzó en
julio la línea Nación Tu Casa. que apunta a resolver la compra o el cambio de
una vivienda única, familiar y de ocupación permanente. Otorga hasta el 80% del
valor de la propiedad (cuyo precio total no puede superar los $ 2,8 millones) y
financia a 20 años como máximo. La tasa de interés es del 14% fija en pesos
durante los primeros tres años y luego pasa a ser variable (regida por la tasa
de referencia de la entidad en ese momento). Pero, la gran ventaja es que los
montos a pagar nunca podrán superar el porcentaje de incremento de variación
salarial (CVS) y que permite sumar como codeudores a otros familiares para
aumentar la capacidad de pago y, por lo tanto, del préstamo a otorgar. La
relación ingreso-cuota no debe superar el 30% neto de los tomadores titulares.
Según informaron desde la
entidad oficial, ya se contabilizaron 3.933 altas de créditos hipotecarios por
un monto de $ 2.148 millones en lo que va del año (hasta el 5 de septiembre),
cuando en todo 2015 se registraron 4.446. A su vez, ya recibieron más de 32.000
solicitudes y 2.500 préstamos se encuentran preotorgados (con el interesado
buscando la vivienda), en escribanía u otorgados por casi $ 2.000 millones.
Cada una de estas operaciones ronda los $ 800.000. “Esto hace presumir un año
récord en función del lanzamiento de esta nueva línea”, afirma Alejandro Henke,
uno de sus directores.
Los desarrolladores de real
estate aclaran que estas líneas no impactan aún en su negocio dado que los créditos
son para propiedades escriturables y los emprendimientos a estrenar se demoran
como mínimo dos años entre que se obtiene el final de obra y se concreta la
escritura. Estos planes no alientan la construcción sino que responden a
movilizar el mercado del usado.
De las propuestas
crediticias actuales, el plan del Banco Nación es el que despierta más
aceptación general por ofrecer mayor previsibilidad en el incremento que
pudiesen sufrir las cuotas a pagar por el deudor al pasar a tasa variable.
Además, los empresarios inmobiliarios siguen con interés el anuncio realizado
por el presidente de esa entidad, Carlos Melconian, respecto al posible
lanzamiento de una línea de crédito para desarrolladores. Ésta permitiría
financiar el 50% de los nuevos emprendimientos de viviendas que se construyan
con una tasa fija a establecer (que actualmente ronda el 22%), siempre que el
70% de las unidades a vender estén calzadas mediante la propia línea
hipotecaria del banco, respetando el precio tope que allí se establece para
conservar el espíritu de promover el acceso a la clase media. El préstamo a los
developers sería por tres años, con un período de gracia de seis meses para que
los inversores recuperen el capital.
Sobre este proyecto, Mariano
Galeazza, director comercial del Grupo Monarca, sostiene que “es muy buena la
intención de vincular la oferta con la demanda bajo un mismo instrumento
financiero. Será el mejor producto orientado al mercado de los desarrollos. Hay
expectativas dentro del sector respecto a esto y esperamos que sea lanzado
oficialmente. Para que se produzcan inmuebles y se reactive la construcción es
necesario que el que está invirtiendo y desarrollando tenga atada al final de
la cuerda la demanda, y la clase media podrá comprar solamente a través de un
crédito”.
Dada la falta de
financiación accesible que existía y la magnitud del proyecto Lagoon Pilar que
esta empresa lleva a cabo en esa localidad bonaerense para un público ABC1, la
firma optó durante los últimos años por proponerle a los clientes de ese
emprendimiento un plan de pago de 60 cuotas pero que permite tomar posesión de
la unidad a los 30 meses. Por el saldo, “se le pide al ocupante alguna garantía
de pago como un codeudor, cheques, un aval bancario o alguna hipoteca sobre un
bien de su propiedad. Se le da un abanico de opciones para ponerse de acuerdo”.
Bruno Martino, director de
Coma y desarrollador de Vilanova Haedo, apoya también la iniciativa: “Es
fundamental que se ponga foco en encontrar el modo de que los compradores
puedan acceder a líneas de crédito sobre unidades en construcción. Eso va a
dinamizar enormemente esta industria, regulará el precio y le permitirá a este
segmento de nuevos compradores poder acceder a la unidad que realmente quieren
sin tener que conformarse con el stock disponible en condiciones de escritura”.
Por su parte, Mario Gómez,
director de Le Bleu Negocios Inmobiliarios y miembro del Consejo Directivo del
Colegio Profesional Inmobiliario (CPI, ex CUCICBA), asevera: “Es necesario
promover políticas que fomenten la inversión, que alienten a los
desarrolladores inmobiliarios a tomar decisiones. Los agentes económicos son
optimistas respecto de que en un par de años vamos a estar mejor. Pero para que
los desarrolladores se vuelquen a invertir hace falta rediseñar las políticas
impositivas y no ejercer sobre el sector una asfixiante presión tributaria”.
Más opciones
En tanto, el 15 de
septiembre hubo novedades desde el Banco Central de la República Argentina
(BCRA). Acorde a lo establecido en la ley 27.271 recientemente sancionada por
el Congreso Nacional, la autoridad monetaria reglamentó la ampliación de la
Unidad de Vivienda (UVI), creada unos meses antes, como instrumento de
actualización para créditos y depósitos en base al Índice del Costo de la
Construcción (ICC). La UVI existente hasta entonces que se ajustaba por
inflación según el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) pasó a
rebautizarse Unidad de Valor Adquisitivo (UVA).
Según consignan desde
Reporte Inmobiliario, la nueva UVI tendrá un valor inicial de $14,05 (igual que
la UVA) y representa el costo de construcción de un milésimo de metro cuadrado
(al 31 de marzo de este año).
Su actualización se
realizará mediante el ICC para el Gran Buenos Aires que publica el Indec para
vivienda unifamiliar. De este modo, los bancos podrán ofrecer depósitos y
préstamos hipotecarios en UVI y, a la vez, depósitos y préstamos para cualquier
destino en UVA. El BCRA publicará los valores diarios de ambos.
Según los datos del BCRA,
desde su implementación las entidades financieras oficiales y privadas han
otorgado préstamos hipotecarios ajustables por UVA por un total de $ 272,9
millones, así como también captaron depósitos a plazo fijo por $ 133 millones
en UVA.
Gómez comparte su percepción
sobre la evolución de este mercado: “Se duplicaron las consultas totales y se
quintuplicaron las que están asociadas a créditos. Este sistema se viene
utilizando en Chile desde hace 50 años. Hoy ellos pueden mostrar una relación
entre stock de crédito hipotecario y PBI del 17%. El mismo ratio en la
Argentina es del 1%”.
Hernán Siwacki, socio
gerente de la inmobiliaria Capital Brokers Propiedades, menciona: “Recibimos
más consultas en general y también aumentaron los casos en los que el cliente
busca complementar el precio total de la operación con un crédito hipotecario
que cubra entre el 60 y el 70% del valor de la propiedad”. La firma
comercializa Puerto Pampa en el Distrito de las Artes porteño con un plan de
pago a 48 meses pero que permite que el comprador tome posesión antes de
terminar de saldar la cuenta.
Desde el Banco Ciudad
destacan el creciente interés que despertaron los créditos UVI y esperan que
continúe aumentando a medida que se consolide la desaceleración de la inflación
y la estabilidad económica. Hasta agosto, solo esta entidad acumuló 2.000
consultas, habiendo concretado ya 116 operaciones, con un monto promedio de $ 1
millón.
“Ciudad lidera la colocación
de esta línea hipotecaria de acuerdo con las estadísticas del BCRA, habiendo
desembolsado hasta agosto un total de $ 116,5 millones, equivalentes a más del
60% del total de créditos ajustables por UVIs dados por todo el sistema
financiero argentino”, afirma Alejo Espora, jefe de Estudios Económicos del
banco.
Desde 2012, esta institución
cuenta con la línea Primera Casa BA que, en conjunto con el Instituto de la
Vivienda porteño, asigna prioridad para las personas con necesidades
habitacionales urgentes. Estas hipotecas tienen una tasa fija del 19% a un
plazo de hasta 20 años. En lo que va de 2016, en este banco se concretaron más
de 1.000 operaciones por un total de $ 742 millones, con un monto promedio de
crédito de $ 700.000. Esta línea hipotecaria fue la más demandada, seguida de
aquella con una tasa combinada (inicialmente fija y luego variable), en la que
colocaron $ 324 millones entre enero y julio.
El Ciudad ocupa el segundo
lugar en el ranking de créditos hipotecarios a nivel nacional, con un market
share del 16%. “En los primeros siete meses de este año colocamos el 25% de los
préstamos a la vivienda del país. Es decir, uno de cada cuatro créditos
hipotecarios otorgados en 2016 en Argentina ha salido de aquí, a pesar de
contar con un rango de acción menor desde el punto de vista geográfico”,
explica el economista. Además, considera que “los nuevos créditos en UVIs
tienen una demanda creciente” y estima que en la medida que vaya disminuyendo
la inflación, “tendrán una colocación en ascenso”.
Si bien aún es pronto para
emitir un juicio definitivo -advierte Cristian Martino, gerente Comercial del
Grupo FBA especializado en fideicomisos inmobiliarios- la oferta a través de
los créditos UVI que ofrece el Banco Ciudad, entre otros, “le saca ventaja a
los otorgados por el Nación ya que la exigencia de los ingresos a demostrar es
menor. Sería muy importante que el monto financiable sea, al menos, del 80% del
valor real y que la cuota se ajuste exclusivamente por la variación del
salario”.
Para todos los gustos
Por su parte, el Banco
Provincia presentó en abril su nueva línea TuVivienda que es ajustada por UVIs,
sobre la que recibieron 10.000 consultas, “lo que marca el nivel de expectativa
que genera esta oportunidad de acceso a la casa propia tras varios años de
escasa oferta”, opina Juan Curutchet, presidente del Bapro.
Ya están en curso 580
trámites aunque hasta el 9 de septiembre se escrituraron solo 22 préstamos, por
un monto total de $ 20,8 millones. El monto promedio de los créditos fue de $
948.000 y las cuotas alcanzaron los $ 8.679. El ingreso aproximado declarado de
los beneficiarios fue de $ 41.900, pero hay operaciones por montos más bajos,
con beneficiarios que tienen un ingreso mensual de entre $ 15.200 y $ 30.000.
Este préstamo apunta a
empleados en relación de dependencia que perciben sus ingresos en ese banco;
jubilados y pensionados que perciben sus haberes allí así como autónomos y
monotributistas que desean comprar una vivienda única. Financian el 75% del
valor equivalente a 100.000 UVIs (máximo $ 1.500.000) a pagar en 15 años con
una tasa nominal anual fija de 4,9% y una afectación del 30% de los ingresos de
los solicitantes respecto a la cuota.
A su vez, cuentan con otras
tres líneas hipotecarias tradicionales cuyos montos máximos de préstamos
alcanzan los u$s 250.000 con tasas que van del 24 al 34% anual actualmente, a
pagar durante 15 a 20 años. “A partir del lanzamiento de la línea UVI tenemos
una demanda mayor que está desplazando al hipotecario tradicional”, comenta
Curutchet.
Entre enero y agosto, Banco
Provincia otorgó 193 préstamos hipotecarios tradicionales (no UVIS) por $ 160,4
millones con una cuota promedio de $ 13.000. “Si bien se trata de una
performance baja, refleja un aumento del 80,6% respecto de igual período del
año pasado. Creemos que la línea está en pleno crecimiento y estimamos que los
resultados más notorios se van a ver a partir de octubre, cuando se confirme
una sensible baja en la inflación y la gente se familiarice más con esta
modalidad de costos indexados. Estamos convencidos que será un suceso durante
los próximos años”, proyecta.
Juan Ignacio Mel, gerente de
Ventas de Mel Propiedades, no tiene la misma experiencia. Sostiene que no se
incrementaron las consultas por créditos hipotecarios y las operaciones
mediante esta sistema representan solo el 1% del total. Tampoco recibió
preguntas por los créditos UVI. “Hasta que no se demuestre que la tasa de
inflación se está reduciendo, no creemos que haya mucho interés”, dice.
Consultado Hernán Oppel,
director de la inmobiliaria Oppel, destaca que “estas líneas de crédito son
superadoras respecto de las anteriores dado que han flexibilizado los
requisitos para poder acceder”.
También desde el ámbito
privado, Pablo Lowenstein, socio director de Haus Developers, critica: “El problema
de este momento es que la oferta de créditos oficiales apunta a un segmento que
en muchos de los casos no califica. Las demandas son muy altas cuando el estado
de los trabajadores del segmento tiene mucha informalidad”. En julio esta
empresa anunció la posibilidad de pagar sus unidades a estrenar y por finalizar
en Palermo y Belgrano mediante un anticipo del 50% y la mitad restante en 120
cuotas (en dólares). Lo realizan vía un partner financiero (AGL Capital).
Miguel Camps, presidente de
la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), destaca que “este esquema
genera al mismo tiempo la posibilidad del ahorro popular como abastecedor del
sistema, lo que da carácter de genuino. Si bien el funcionamiento de este
mecanismo se generalizará cuando se logre bajar la inflación, se abre una vía
fundamental de financiamiento de la vivienda de clase media como hace mucho
tiempo no se veía en el país. Para los desarrolladores será un antes y un
después sobre las propuestas dirigidas a la clase media”.
Sin embargo, Federico
Blejer, socio en Fiduciaires, comenta: “Las líneas actuales son todavía muy
marginales. Habrá que esperar el comportamiento de la economía en los próximos
meses para notar un mayor desarrollo del mercado crediticio. Estamos estudiando
el desarrollo de viviendas para la clase media en un formato donde el
acompañamiento de instituciones financieras se torna imprescindible. En la
medida en que estas líneas se tornen más accesibles habrá mucha más oferta para
cubrir esta necesidad”.
Si bien hace pocos meses que
comenzaron a ofrecerse, el contexto inflacionario y la incertidumbre que
provoca la variable de ajuste del préstamo hace que el cierre de operaciones
avance a paso lento. Los más optimistas destacan el incremento de solicitudes.
Los menos, advierten que aún falta mucho camino por recorrer para que estos
planes generen un impulso importante.
Fuente: www.prensarealestate.com

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