Desde las administraciones
públicas se exige numerosa documentación a las empresas inmobiliarias,
para que los consumidores tengan toda la información necesaria para poder tomar
decisiones en la compra de vivienda y otros inmuebles.
Sin embargo, desde las propias administraciones
no se facilita esa información, con datos registrados en diferentes organismos
y con metodologías heterogéneas a la hora de preparar informes y estudios de
mercado.
En un artículo de la revista Inmobiliarios, en su
número 42, llamado "Transparencia en la información, un deber para todos", señalo la necesidad de que empresas privadas y publicas caminen juntas, con el objetivo de disponer de datos hoimogeneos y detallados del mercado inmobiliario, en beneficio del consumidor.
TRANSPARENCIA EN LA
INFORMACIÓN INMOBILIARIA
En portales americanos
podemos ver cualquier ciudad perfectamente delimitada con zonas oficiales, en
las que aparecen todas las propiedades inmobiliarias.
¡Todas!, no sólo las que
están en venta, las vendidas, las que pueden llegar a estar en venta, cada una
con al menos dos precios, el indicado para su venta y el estimado según la
valoración automática.
Además, se incorporan datos
que permiten establecer en cada zona:
- el Índice de criminalidad,
- el Índice de paseabilidad,
- el tiempo de tránsito a
diferentes puntos de interés, según si se va andando, en bicicleta, transporte
público o coche,
las escuelas cercanas y su
valoración según test nacionales.
Todos los datos juntos pero
no revueltos, para facilitar al consumidor la comparación y toma de decisiones.
Esto es debido a que en
Estados Unidos, la fiscalía federal y la agencia de defensa de la competencia,
exigiera a la NAR la liberalización de datos.
De esta forma, las MLS
deben aportar información, para favorecer la libre competencia y que
iniciativas empresariales, como portales inmobiliarios, puedan ofrecer a los
usuarios:
- valoraciones automáticas,
- precios medios de la
vivienda en cada ciudad,
tendencias del mercado
inmobiliario o
- un índice de popularidad de
cada barrio, para los compradores.
Los datos de
propiedades vendidas son públicos, conociéndose los detalles de la propiedad,
la fecha de venta, el importe de venta.
Con esa cantidad de información
sobre la oferta y, cruzándola con la demanda (búsquedas de usuarios en sitios
web inmobiliarios, además de registros de los agentes en los sistemas de
gestión), se hacen valoraciones del precio actual y estimaciones del
precio de los inmuebles en el futuro.
REALIDAD INMOBILIARIA EN
ESPAÑA
En España no hay una única estadística
pública y oficial de venta de cada uno de los inmuebles, ni de sus precios
y fechas de transmisión
Continuamente recibimos
datos de diferentes fuentes, como Notariado, Registradores, Empresas Tasadoras,
Portales Inmobiliarios, Ministerio de Industria, INE,… sin que los datos
coincidan entre ellos.
Los datos públicos se pueden
llegar a obtener del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, en una
tarea compleja de comparar información registral, referencias catastrales y
otros indicativos, como el Idufir.
Existen bases de datos de
propiedades vendidas, con su geolocalización, como las del Registro de la
Propiedad. Pero no se transmiten públicamente, se comercializan a través de una
herramienta, que ya ha tratado los datos previamente.
No queda tampoco claro si el acceso
a la información se debe restringir a un determinado colectivo, porque me
consta que un agente inmobiliario que quiera comprar una base de datos
inmobiliaria de su ciudad, no tiene esa posibilidad hoy en día.
Herramientas como Google
Maps o Bing Maps, nos ofrecen una ventana al mundo con posibilidad de geolocalizar
los inmuebles y aplicar capas de información, por ejemplo, la densidad de
inmuebles en venta, de vendidos, la media de precios en la zona.
Los análisis
comparativos del mercado mejoran considerablemente con esa
información incorporada. Pero solo es posible si realmente disponemos de esos
datos para poder cruzarlos.
La información pública actualmente
disponible en las compraventas, se ciñe a
- la fecha de escritura,
- la dirección,
- la tipología,
- la superficie,
- el precio por metro
cuadrado,
- el precio total,
- el año de construcción.
Son datos muy valiosos para
preparar informes, pero quizás insuficientes, no sólo para las empresas que
apuestan por el uso de big data en el
sector inmobiliario, o para las que ofrecemos herramientas de
gestión para el colectivo inmobiliario, también para cualquier
agencia inmobiliaria que quiera disponer de información
agregada para mejorar el servicio a sus clientes.
Fuente: www.inmoblog.com

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