Si se la mira desde arriba,
por ejemplo desde un avión, Buenos Aires parece una gran mole de edificios
grises que se extienden hasta donde alcanza la vista, las plazas y parques
parecen diminutas manchas verdes y las personas casi no se distinguen.
Durante
mucho tiempo la Ciudad se planificó desde ese enfoque, desde la distancia y
frialdad que otorga un mapa. Retomando el rumbo de la gestión anterior,
seguiremos trabajando para transformar Buenos Aires desde una nueva óptica,
planificando no desde la distancia, sino desde una escala humana. Nuestra
prioridad es el vecino, el principal protagonista, y desde su punto de vista
llevaremos adelante los cambios necesarios para mejorar su calidad de vida.
El desarrollo urbano
sostenible será el eje central de las transformaciones. No nos enfocamos
solamente en la viabilidad económica, sino que continuaremos favoreciendo el
desarrollo social dentro de un ambiente sustentable, donde se creen nuevos
espacios verdes que se conviertan en puntos de encuentro para los vecinos.
Nuestras obras deben estar en armonía con el medio ambiente y ser capaces de
perdurar en el tiempo, porque el desarrollo a largo plazo de nuestra ciudad
está íntimamente ligado con lo que seamos capaces de dejar a las futuras
generaciones.
Debemos usar los cinco
sentidos y pensar una ciudad que pueda ser recorrida y disfrutada a pie por los
vecinos, devolviéndole su protagonismo a ellos y dejando atrás el frenesí y el
desorden que implica el tránsito en ciertos días. A partir de esta concepción
surge el Paseo del Bajo, una autopista con diseño de trinchera
abierta que unirá el norte con el sur de la Ciudad, y que reordenará y
agilizará el movimiento vehicular. A lo largo de sus más de 6 km de recorrido
se creará un gran paseo verde conformado por nuevas plazas, parques, sendas
peatonales y ciclovías; espacios de recreación pensados para el disfrute del
vecino y una puerta de acceso amigable para Puerto Madero y el Río de la Plata.
De esta manera la Ciudad estará más cerca del río y seguirá creciendo de cara
al mismo.
Otro de nuestros desafíos es
continuar demoliendo las barreras que separan el norte con el sur de la Ciudad,
trabajando para lograr un desarrollo más equitativo de la misma. En pos de este
objetivo estamos construyendo la Villa Olímpica, un importante
emprendimiento que fomentará el desarrollo social y económico de un área
largamente relegada. Además del conjunto de viviendas que se está construyendo
para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, el Parque de la Ciudad se
transformará en un parque central metropolitano, el cual incorporará nuevos
recorridos de colectivos y facilitará la conexión entre los espacios más
importantes del barrio. Se facilitará la circulación y se crearán nuevos
espacios de recreación, lo cual mejorará la seguridad de la zona. Además se
atraerá la inversión inmobiliaria para la construcción de viviendas y comercios,
que darán lugar al surgimiento de nuevas manzanas y, finalmente, de un
nuevo barrio en pleno desarrollo e integrado con la Ciudad.
En este sentido, es ilógico
pensar en un desarrollo equitativo si las diferentes zonas no están conectadas
entre sí. El transporte público cada vez tendrá un papel más protagónico
gracias a diferentes obras como las nuevas líneas de Metrobus, la Red
de Expresos Regionales y elCentro de Transferencia de Cargas. El tránsito
será más fluido y se mejorará la calidad y los tiempos de viaje de los
pasajeros. Este conjunto de obras modificarán sustancialmente el paradigma vial
imperante y planteará un nuevo sistema mucho más efectivo, que facilitará la
interconexión entre los medios de transporte.
Como capital de nuestro
país, Buenos Aires debe ser un ejemplo de desarrollo y modernidad, es por ello
que debemos trabajar en pos de este objetivo. A lo largo de los próximos años
crearemos nuevos ecosistemas de innovación, que funcionarán como
atractores de inversión y promotores de actividades científicas, educativas,
culturales, comerciales y sociales. Estos ecosistemas serán otra herramienta
que emplearemos para reactivar el desarrollo de diferentes áreas de la Ciudad. El Parque
de la Innovación es un claro ejemplo de esta concepción. El mismo será un
campus educativo y científico donde funcionarán laboratorios, centros de
investigación, universidades, institutos, residencias estudiantiles, espacios
de trabajo colaborativo y salas de servicios comunes. Además se promoverán
inversiones para la construcción de viviendas y comercios. Queremos ser un
ejemplo en innovación, una ciudad donde la investigación y el desarrollo sean
una constante, donde el esfuerzo y la dedicación den sus frutos.
Hay mucho por hacer, el
trabajo será largo y arduo, pero lo más importante ya está definido: la ciudad
que queremos. En los próximos años, trabajaremos por una Buenos Aires pensada
para el vecino, más conectada, desarrollada, innovadora y sustentable.
Fuente: www.prensarealestate.com

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