lunes, 13 de junio de 2016

Del proyecto al negocio rentable, guía para el desarrollador inexperto

Cómo funciona Incubar Real Estate, un sistema que ayuda a los recién iniciados a concretar su emprendimiento. Y hasta consigue inversores. 

En el mercado inmobiliario hay muchas ideas originales, pero no todas llegan a buen puerto. A veces un proyecto se trunca porque el plan de negocios no es el apropiado o porque, aun con factores a favor como el terreno, el producto diseñado no se ajusta a las particularidades del mercado en ese lugar. Para darle respuesta a estas situaciones nació Incubar Real Estate, una empresa formada por un grupo de profesionales con experiencia en desarrollos que se dedica a evaluar proyectos y a asesorar a sus autores para que sorteen sus dificultades y puedan ver la luz. “Diariamente nos cruzamos con proyectos excelentes pero carentes de lo necesario como para despegar. Por eso, nuestro objetivo es captar esos negocios potencialmente excelentes para incubarlos y acompañarlos en todo el proceso”, explica Julián Sruber, CEO de la empresa.
       
En principio, para que un desarrollador presente su proyecto debe saber cuál es el negocio que quiere hacer o al menos, ya contar con la tierra. No se analizan “ideas sueltas”. A partir de entonces, los profesionales de Incubar consideran como criterio fundamental que el emprendimiento sea viable económicamente y novedoso. “Buscamos proyectos que cumplan con las necesidades y la demanda de un producto determinado”, afirma Damián Tabakman, uno de los fundadores de la compañía, junto con Issel Kiperszmid, Silvano Geler y Darío Sokolowski. “La innovación puede estar en la definición del producto inmobiliario, la estrategia de marketing, el proceso constructivo o la estructuración financiera” aclara el especialista. Al respecto, Sruber agrega: “Es clave para nosotros no incubar proyectos tradicionales, porque apuntamos a generar negocios con profesionales que vean las cosas de otra manera, que estén dispuestos a asumir riesgos y a transformar algún sector de la industria inmobiliaria con proyectos verdaderamente innovadores y disruptivos”.
    
La etapa inicial es gratuita y es cuando se evalúa el proyecto pidiéndole al emprendedor que brinde toda la información necesaria. En una segunda instancia, y para determinados proyectos, por sus características o ubicación, puede resultar necesaria la elaboración de un estudio de factibilidad que es elaborado por un consultor independiente y servirá a todas las partes para confirmar la viabilidad del negocio. El costo de este informe corre por cuenta del emprendedor, quien es además el que contrata al consultor en forma directa.
     
“El paso siguiente es establecer un acuerdo para determinar el rol que va a ocupar cada uno en el proyecto y luego la estructuración legal del negocio, ya que buscamos proteger los intereses de todas las partes involucradas”, explica Sruber.
   
Desde el momento en que Incubar considera interesante el proyecto y acuerda con su autor las características del vínculo, se convierte en socio del emprendimiento y le asigna un mentor, esto es, un profesional que guiará de cerca y paso a paso al desarrollador. 
   
Los honorarios de Incubar se pactan según el aporte de la firma en la rentabilidad del emprendimiento y bajo condiciones que se definen en cada caso. “Es decir que nuestros intereses siempre van a estar fuertemente alineados con los del emprendedor que nos trae el negocio, porque ganamos solamente cuando el negocio resulta exitoso”, aclara Tabakman.
   
Para el final del proceso queda la cuestión del financiamiento, para la cual Incubar cuenta con una cartera de inversores calificados. Sobre ellos, Sruber explica: “Dependiendo de las características del proyecto, se lo presentamos a aquellos que consideramos que serán los mejores socios”.
    
A poco de ponerse en marcha, Incubar ya recibió propuestas de desarrolladores de la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Luis y Mar del Plata, entre otras localidades del interior. “En todos los casos, el proceso a través del cual analizamos, entendemos e interpretamos las propuestas es absolutamente artesanal. Vemos cada proyecto hasta decidir involucrarnos de lleno”, concluye Sruber.

Fuente: www.clarin.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario