Cómo funciona Incubar Real
Estate, un sistema que ayuda a los recién iniciados a concretar su
emprendimiento. Y hasta consigue inversores.
En el mercado inmobiliario
hay muchas ideas originales, pero no todas llegan a buen puerto. A veces un
proyecto se trunca porque el plan de negocios no es el apropiado o porque, aun
con factores a favor como el terreno, el producto diseñado no se ajusta a las
particularidades del mercado en ese lugar. Para darle respuesta a estas
situaciones nació Incubar Real Estate, una empresa formada por un grupo de
profesionales con experiencia en desarrollos que se dedica a evaluar proyectos
y a asesorar a sus autores para que sorteen sus dificultades y puedan ver la
luz. “Diariamente nos cruzamos con proyectos excelentes pero carentes de lo
necesario como para despegar. Por eso, nuestro objetivo es captar esos negocios
potencialmente excelentes para incubarlos y acompañarlos en todo el proceso”,
explica Julián Sruber, CEO de la empresa.
En principio, para que un
desarrollador presente su proyecto debe saber cuál es el negocio que quiere
hacer o al menos, ya contar con la tierra. No se analizan “ideas sueltas”. A
partir de entonces, los profesionales de Incubar consideran como criterio
fundamental que el emprendimiento sea viable económicamente y novedoso.
“Buscamos proyectos que cumplan con las necesidades y la demanda de un producto
determinado”, afirma Damián Tabakman, uno de los fundadores de la compañía,
junto con Issel Kiperszmid, Silvano Geler y Darío Sokolowski. “La innovación
puede estar en la definición del producto inmobiliario, la estrategia de
marketing, el proceso constructivo o la estructuración financiera” aclara el especialista.
Al respecto, Sruber agrega: “Es clave para nosotros no incubar proyectos
tradicionales, porque apuntamos a generar negocios con profesionales que vean
las cosas de otra manera, que estén dispuestos a asumir riesgos y a transformar
algún sector de la industria inmobiliaria con proyectos verdaderamente
innovadores y disruptivos”.
La etapa inicial es gratuita
y es cuando se evalúa el proyecto pidiéndole al emprendedor que brinde toda la
información necesaria. En una segunda instancia, y para determinados proyectos,
por sus características o ubicación, puede resultar necesaria la elaboración de
un estudio de factibilidad que es elaborado por un consultor independiente y
servirá a todas las partes para confirmar la viabilidad del negocio. El costo
de este informe corre por cuenta del emprendedor, quien es además el que
contrata al consultor en forma directa.
“El paso siguiente es
establecer un acuerdo para determinar el rol que va a ocupar cada uno en el
proyecto y luego la estructuración legal del negocio, ya que buscamos proteger
los intereses de todas las partes involucradas”, explica Sruber.
Desde el momento en que
Incubar considera interesante el proyecto y acuerda con su autor las
características del vínculo, se convierte en socio del emprendimiento y le
asigna un mentor, esto es, un profesional que guiará de cerca y paso a paso al
desarrollador.
Los honorarios de Incubar se
pactan según el aporte de la firma en la rentabilidad del emprendimiento y bajo
condiciones que se definen en cada caso. “Es decir que nuestros intereses
siempre van a estar fuertemente alineados con los del emprendedor que nos trae
el negocio, porque ganamos solamente cuando el negocio resulta exitoso”, aclara
Tabakman.
Para el final del proceso
queda la cuestión del financiamiento, para la cual Incubar cuenta con una
cartera de inversores calificados. Sobre ellos, Sruber explica: “Dependiendo de
las características del proyecto, se lo presentamos a aquellos que consideramos
que serán los mejores socios”.
A poco de ponerse en marcha,
Incubar ya recibió propuestas de desarrolladores de la Ciudad de Buenos Aires,
el Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Luis y Mar del Plata, entre otras
localidades del interior. “En todos los casos, el proceso a través del cual
analizamos, entendemos e interpretamos las propuestas es absolutamente
artesanal. Vemos cada proyecto hasta decidir involucrarnos de lleno”, concluye
Sruber.
Fuente: www.clarin.com

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