El mercado de los bienes
raíces en los EEUU parece pisar tierra firme otra vez, transcurridos más de
siete años de una de las peores crisis de su historia.
Al contrario de lo que el consumidor promedio
cree, el próximo año podría ser mejor de lo esperado. De hecho, en octubre, el
índice de confianza del constructor (de la Asociación de Constructores de
Viviendas de EEUU) alcanzó un máximo en los últimos 10 años.
Las predicciones indican que los millennials
comprarán más propiedades y, mientras tanto, aumentarán los llamados
“compradores boomerang” —aquellos que perdieron sus hogares durante la crisis
hipotecaria y ahora regresan en capacidad para afrontar un mortgage decente y
un hogar a precio razonable.
Millennials: llega la hora de comprar
El tema ha estado en debate durante mucho tiempo,
pero el consenso entre los expertos parece indicar que los millennials podrían
impulsar el sector de los bienes raíces. Aquellos que nacieron hace 30 años —o
menos— se están percatando de su real alcance financiero y se adentran, además,
en la “edad de comprador pico”.
Según las estimaciones de la Asociación Nacional
de Agentes Inmobiliarios (NAR, por sus siglas en inglés), los representantes de
la generación del milenio son la mayor población de compradores por segundo año
consecutivo. Hoy uno de cada tres compradores es un millennial, así que tiene
sentido pensar que su entrada al mercado de la vivienda le dé un impulso significativo
al sector.
A la vez, es obvio que los millennials son más
cautos a la hora de hacer grandes inversiones —como es el caso de adquirir una
casa— pues vivieron muy intensamente la crisis de hace una década.
Los compradores boomerang
también vuelven
Pero los millennials no son la única baza para el
sector inmobiliario para 2016.
Se estima que unos siete millones de
estadounidenses perdieron sus hogares por ejecuciones hipotecarias durante la
última crisis. Pero, según la NAR, cerca de 950.000 de esos propietarios que
perdieron sus casas están en condiciones de comprar otra vez, luego de
recuperarse y mostrar un crédito que los hace elegibles para una hipoteca sin
riesgos.
Las estimaciones van más alla: durante los
próximos cinco años se incorporarán de manera activa al mercado de la vivienda
cerca de 1,5 millones de de propietarios actualmente en dificultades. El efecto
boomerang podría constituir un impulso no desdeñable para el sector
inmobiliario.
Todo indica que las heridas de la más reciente
recesión empiezan a sanar. Por un lado las ventas de casas en dificultades
descienden y, en cambio, aumentan los precios inmobiliarios en varias regiones
de los EEUU.
Mayor facilidad de préstamo
El sector hipotecario ha vivido cambios
significativos en un corto período de tiempo. En 2015 la Administración Federal
de la Vivienda (FHA) redujo las primas de seguro de 1,35% a 0,85%. Podría
parecer poco, pero incluye la pretensión de ahorro de 900 dólares anuales para
propietarios promedio en primas de seguro. El mercado de la vivienda podría
beneficiarse de este movimiento en 2016.
En adición, Fannie Mae desea hacer más fáciles
los préstamos para prestatarios calificados. Estamos lejos de los tiempos de la
crisis anterior, y en el ambiente se perciben mejoras. El gigante hipotecario
abre sus puertas a más prestatarios, y esa es otra buena nueva para el real
estate en el año entrante.
Pero quizás sea más importante la implementación
del programa HomeReady, que tendrá en cuenta los ingresos de otras personas que
planean vivir en la casa, pero sin incluirlos como prestatarios, a diferencia
de antes.
De esa forma, si usted vive con alguien que
represente, al menos, el 30% del ingreso familiar, Fannie Mae contará esos
ingresos como parte del criterio de calificación para un préstamo. Este
programa será muy atractivo para los millennials que deciden comprar una casa y
podrían tener ayuda financiera de sus padres.
Los constructores vuelven a confiar en el mercado
El más reciente índice de confianza de los
constructores de viviendas bajó tres puntos en relación con los datos de
octubre pasado (récord de los últimos diez años). Aún así, las ventas de
unidades unifamiliares aumentan en el último trimestre de 2013 y los niveles de
inventario están es su punto más alto del último lustro.
Con el crecimiento del número de viviendas en el
mercado, es previsible que la apreciación de las propiedades se frene y, a la
vez, más personas serían capaces de comprar, a precios más asequibles.
Fuente: www.bienesraicesamerica.com

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