El nuevo instrumento de
crédito para la vivienda y el auge de las transacciones digitales fueron
protagonistas en un foro inmobiliario. Dos paradigmas para pensar el futuro.
Dos palabritas con un sonido
llamativamente parecido rondaron las conferencias que acompañaron días atrás el
3° Salón Inmobiliario de Zárate-Campana: “UVI” y “Uber”. La primera designa a
la Unidad de Vivienda, el instrumento de ahorro para la adquisición de
viviendas a un plazo de 15 años que acaba de lanzar el Banco Central; y la
segunda, a la empresa virtual y global de transporte que conecta directamente a
choferes con pasajeros a través de una aplicación, fuertemente resistida por
los taxistas.
Dos paradigmas opuestos,
podría decirse, ya que una apuesta a la inversión en ladrillos, y la otra, al
avance cada vez mayor del mundo virtual en la economía, la vida cotidiana y
también la actividad inmobiliaria. Por ejemplo, en la cantidad cada vez mayor
de operaciones que hoy se concretan a través de internet: el 70%, según
especificó el desarrollador Gustavo Ortolá, titular de GO Real Estate.
Pero también, las ventajas
de poder evaluar la confiabilidad de un broker a través de su reputación en las
redes sociales de compraventa, según se comentaba por los pasillos, fuera del
salón conferencistas del Sofitel La Reserva Cardales, donde se llevó acabo el
evento. Incluso se citó como ejemplo el caso de la empresa virtual We Work, el
primer locador mundial de espacios de trabajo, que alquila edificios en bloque
para subalquilarlos por unidades, sin desarrollar ni ser propietaria de metros
cuadrados, al estilo Uber.
Pensar a largo plazo
Respecto de la UVI, en
tanto, se planteó en varios de los paneles la duda acerca de su grado de
solidez o volatibilidad, en base a experiencias desgraciadas de la historia
argentina reciente. Por caso, Issel Kiperszmid, economista y titular de la
desarrolladora Dypsa, opinó que se trata de “un paso importante pero
insuficiente”, ya que, en su opinión, y tal como fue presentada, la UVI está
planteada sobre todo como “un índice que sirve para calcular el precio de una vivienda
y la cuota a pagar”, pero falta todavía que se convierta “en un valor
transaccional y no sólo en instrumento de financiamiento”.
A esto, Raúl Sáenz Valiente,
directivo de Creaurban y de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos
(CEDU), agregó que la UVI debería ser fácil de asociar en el imaginario popular
“a la solidez de un bien inmueble y no a un crédito financiero”, que
eventualmente podría volverse impagable debido a su mecanismo de indexación,
aunque sea según el CER.
Por eso, hubo coincidencia
casi general en que la UVI debería ser equivalente a la célebre Unidad de
Fomento (UF) que existe desde hace medio siglo en Chile, donde se la utiliza
directamente como una divisa de refugio para el ahorro, debido justamente a su
virtud de actualizar su valor de acuerdo a la inflación, así como los bonos
cotizan en la Bolsa. Todo esto estará contemplado, según se dijo, en un
proyecto de ley que va a presentar a la brevedad el senador nacional Julio
Cobos.
A su turno, Herman
Faigen-baum, director de Cushman & Wakefield, aseguró que es la falta de
fondeo para la inversión a largo plazo, sumado al déficit de infraestructura de
transporte y servicios, lo que frena el auge de la construcción en los rubros
de oficinas y logística. “Pero cuando existe la cultura de financiamiento, todo
lo demás aparece solo”, concluyó.
Fuente: www.arq.clarin.com
Fuente: www.arq.clarin.com

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