Estamos en el proceso de
urbanización más vertiginoso de la historia.
Desafortunadamente para
Latinoamérica, esto implica una grave problemática porque tenemos ciudades
pensadas para el automóvil.
El transporte público es precario y no hay un orden
urbano que ayude a hacer más eficiente la movilidad. En otras palabras, estamos
frente a una bomba de tiempo. Muchos dicen que esa bomba ya estalló en lugares
como la ciudad de México y Lima, donde los tiempos de traslado pueden superar
las 3 horas diarias.
En la oscuridad de este panorama, hay una
solución al final del túnel. Hay quien pudiera argumentar que la solución serán
los automóviles autónomos -que podrían estar a 10 años del mercado masivo de
consumo-. Sin embargo, la verdadera respuesta va más allá.
La solución se llama big data. Para
quienes desconocen el término, big data o datos
masivos es un concepto que hace referencia al almacenamientode grandes
cantidades de datos y a los procedimientos usados para encontrar patrones
repetitivos dentro de esos datos.
Con la aceleración del cambio tecnológico,
cada vez tenemos mayor poder computacional para estudiar estas grandes
cantidades de datos y así poder dar solución a nuestros retos más complejos
Pero, ¿qué tiene que ver esto con la movilidad?
La idea que originó Jose Castillo como
investigador para el Audi UrbanFutures es integrar una plataforma que analice
millones de datos de traslados interiores en una ciudad para utilizarlos como
materia prima del replanteamiento urbano.
Para que esta solución funcione, se
requieren tres ingredientes básicos:
1- El donador de datos. Tal
como podemos elegir ser donadores de órganos, deberíamos poder donar datos de
nuestra movilidad automáticamente a través de nuestro celular.
2- La plataforma de integración de datos. Una
sola plataforma integra la inteligencia end-to-endde todos los
datos de movilidad.
3- En función de la inteligencia agregada
por la plataforma, se crean recomendaciones puntuales sobre transporte (público
y privado), ordenamiento territorial, lineamientos urbanos y hasta programas de
empleo georeferenciados. Cuando estas soluciones se integren con automóviles
inteligentes, entonces se generarán aun mayores beneficios.
Pero además, si en el futuro podemos crear eco-sistemas geográficos
intencionalmente a través de los datos, haremos más dinámica y competitiva la
labor de una ciudad. Tenemos que pensar en la movilidad más allá de los medios
de transporte y entender que el tejido urbano mismo predispone la situación de
movilidad de una ciudad.
Si ese objetivo los vemos
lejano, el simple hecho de hacer más eficientes los traslados en automóviles privados
puede significar un gran cambio en percepción de la ciudad. Esta solución puede
ser progresiva y útil en un muy corto plazo.
Por supuesto que integrar esta solución no es
tarea fácil. Lo bueno –para quienes despertamos todos los días pensando en como
hacer una mejor ciudad- es que vemos la luz al final del túnel.
Fuente: www.grupo4s.com



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