ARGENTINA – El acceso a la
vivienda para la clase media es una asignatura pendiente del sector
inmobiliario. El desarrollo inmobiliario de los últimos 15 años ha estado
orientado al segmento de mayor poder adquisitivo de la pirámide poblacional.
Abrirse a la clase media permitiría satisfacer la demanda genuina de este
segmento de la población y, a la vez, ampliar notablemente el nivel de
actividad.
Crédito y ahorro
A la hora de dar solución al
tema se piensa automáticamente en el crédito hipotecario, que debe contemplar
dos cuestiones:
- Primero, ofrecer
una rentabilidad a los proveedores del financiamiento, pues de otro modo
no será posible atraer el fondeo necesario.
- Segundo, resultar
adecuado a la capacidad de pago real de los potenciales tomadores del
financiamiento.
En síntesis, no podemos
perder de vista en ningún momento ese doble objetivo de rentabilidad y accesibilidad con
el que debiera contar todo sistema de financiación al mercado inmobiliario.
Dado que ambos objetivos no necesariamente son compatibles, es ineludible
trabajar para darle coherencia al sistema.
¿Qué sucede en nuestro
mercado? Vivimos en un contexto de desintermediación: los que tienen ahorros no
confían en los bancos y los que necesitan financiamiento de largo plazo tampoco
recurren a las entidades financieras. ¿Qué alternativa queda? Fomentar el
ahorro. El buen funcionamiento de la economía y su aspecto más importante, la
creación de empleo y el mantenimiento de los puestos ya existentes, requieren
del ahorro, condición necesaria para que se dé la inversión. Es por eso, que se
deben buscar vías para favorecer que el ahorro sea un medio de acceso a la
vivienda.
Tanto si se piensa en el
crédito hipotecario hay que prestar atención a la cuota que la familia
puede afrontar. La cuota, a su vez, está correlacionada directamente con la
tasa (a mayor tasa, mayor cuota) e inversamente con el plazo (a mayor plazo,
menor cuota).
En los créditos hipotecarios
hay que tener en cuenta ambos factores (son onerosos y por tanto pagan tasas de
interés a los proveedores del fondeo). La demanda necesita plazos largos y
tasas accesibles.
Una posibilidad concreta de
hacer accesible la cuota es diseñar un mecanismo donde la devolución del
capital sea en moneda dura (una unidad de cuenta distinta del peso) y tasas
reales pequeñas.
Veamos un ejemplo. Si se otorga
un crédito de $ 1.000.000, con una tasa del 24% a 240 meses, por sistema
francés, sólo de intereses habrá $ 20.000 más la parte de devolución del
capital. Esto implicaría que la familia que toma el crédito tendría que tener
ingresos familiares de $ 60.000/70.000 mensuales.
En cambio, si se recurre a
una unidad de cuenta del tipo de las UF chilenas, en una moneda dura que se
actualice por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS), se podría cobrar una
tasa real del 2%/2,5% anual (unos $ 2000 mensuales de intereses), a lo que
habría que sumar $ 4166 de devolución de capital ($ 1.000.000/240), con lo cual
estamos hablando de una cuota de $ 6000/6500 que requiere ingresos familiares
de alrededor $ 20.000.-
Quienes diseñen las
herramientas para permitir el acceso a la vivienda, no pueden de dejar de tener
en cuenta que la clave está en la cuota.
Fuente: www.elinmobiliario.com

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